Edgard Rodríguez
Al menos este año, Houston no ha sido propiamente un lugar desde donde se proyecte mucha estabilidad. “He visto partir a muchos compañeros, al mánager, al gerente y hasta el dueño”, graficó el tirador Bud Norris. Es cierto.
Y si el sistema está nervioso, los jugadores difícilmente podrán escapar al ambiente. Van a sufrir. Excepto si usted se llama Wilton López, y dispone del material del leonés, en el que se incluye carácter y fuego.
Salvo algunos breves tramos, López ha sido la consistencia en persona, incluso en estos Astros temblorosos. Armado de una recta que en ocasiones viaja hasta 95 millas y con un control fino, López ha sido la excepción.
El miércoles, el nica llegó a ocho rescates, y tiene 6-3 y 2.11, con nueve holds y un whip de 1.03. ¿Qué le parece? “Wilton será un cerrador, pero quizá no a corto plazo”, me dijo una tarde en Houston el exmánager Brad Mills.
Esa misma aseveración la escuché por primera vez en 2002, cuando los Yanquis se entusiasmaron con López. “Por su fuego y sus agallas, va a terminar en el bullpen y como cerrador”, dijo el fallecido scout Chico Heron. Pero la movida de setup man a cerrador no fue fácil.
El nica echó a perder dos de sus primeros tres chances. Sin embargo desde el 2 de septiembre nadie le hace nada . Suma 10.1 innings sin carreras y con ocho ponches.
A mí me ha impresionado, además de su consistencia, la autoridad que proyecta ahora en los cierres de juego. Es agresivo, controlado y certero.
Pero sobre todo, es un lanzador maduro y con metas claras para su futuro. Ojalá en el futuro de los Astros, alcance como cerrador.Su atracción por el riesgo podría impulsarlo alto.