Gerald Hernández
Solamente Craig Kimbrel, cuyas cifras compiten para las mejores de todos los tiempos como rematador en una temporada, y Aroldis Chapman, el meteoro cubano que pone el orden con latigazos de 100 MPH, tienen una mejor efectividad que el nica Wilton López entre los relevistas de la Liga Nacional con al menos 60 episodios recorridos.
Kimbrel, el taponero de Atlanta, lanza para 1.04 en efectividad a lo largo de 60.1 entradas, en tanto el zurdo Chapman, quien arrancó como preparador antes de cerrar juegos con Cincinnati, tira para 1.64 en 69.2 episodios.
El tercero en la lista es el leonés, con 2.11 en porcentaje de carreras limpias en 64 innings.
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Wilton es también tercero en la estadística de moda WAR (victorias sobre un jugador de reemplazo), la cual mide de forma integral al pelotero, incluyendo su defensiva y corrido de bases en el caso de los bateadores, y de acuerdo con una ecuación le asigna un valor.
El nica tiene 2.4 de WAR este año, únicamente superado por Chapman (3.4) y Kimbrel (3.1), de acuerdo con la métrica de ESPN.
Metido en el bullpen del maltrecho equipo de Houston, para Wilton fueron mínimas las posibilidades de sostener juegos en la primera parte de la temporada cuando era stopper y ahora de salvar desde que está como cerrador. Los Astros son el equipo menos ganador de las Mayores con 51 éxitos.
El diestro felino de 29 años acumula nueve holds (sostenidos) y ocho salvamentos, con los cuales no compite entre los mejores del viejo circuito.
Sin embargo, hay otros rubros para comparar su actuación con la del resto de relevistas de la liga. Una de las más importantes es la relación bases por bolas-ponches y ahí el nica es segundo detrás de Kimbrel.
El brillante rematador de Atlanta ha recetado 111 ponches a cambio de 14 pasaportes, como una relación de 7.93 bateadores abanicados por cada vez que pierde la ruta del home. Wilton tiene una relación de 7.57, por 53 ponches y solamente siete bases por bolas.
El nica aparece entre los diez mejores relevistas de su circuito en WHIP (séptimo con 1.03), es octavo en la relación roletazos-flys con 1.35, la cual es fundamental para un hombre de bullpen porque refleja la habilidad para provocar roletazos para doble play y mantiene a raya a los corredores al ser cuarto en menos robos en contra, con solamente uno permitido.
La asignatura pendiente para el leonés son los ponches. Aunque este año lleva un ritmo de 7.45 abanicados cada nueve entradas, está por debajo para un relevista de la élite, aunque lo compensa en parte con su control y habilidad para provocar rolas.
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