La primera barrera que tienen los niños con discapacidad es la infraestructura de las escuelas. LA PRENSA/ARCHIVO

Escuelas aún no se abren

Hace cuatro años el médico le dijo: “Lo siento mucho, usted acaba de tener un niño con síndrome de Down”.

Jeniffer Castillo Bermúdez

Hace cuatro años el médico le dijo: “Lo siento mucho, usted acaba de tener un niño con síndrome de Down”.

Nallive Molina, presidente de la Fundación 21 Síndrome Down Nicaragua, recuerda esas palabras y dice que “tener un niño con discapacidad no es el fin… Son como cualquier otro niño y niña”.

Por eso hay que garantizarles una educación inclusiva, dice Catalina Chávez, experta en responsabilidad corporativa de Telefónica.

Karina Mierisch, de la Fundación 21, dice que antes de hablar de una educación inclusiva hay que “abrir la mente de los padres y la sociedad… hay mucha ignorancia sobre el tema y por eso convertimos a los niños (con discapacidad) en eternos bebés”.

Tallia Dixon, del programa de educación Los Pipitos, dice que la inclusividad en el país va por buen rumbo pero “aún queda un largo camino por recorrer”.

Por su parte, Lenoska Gutiérrez, coordinadora de la Unidad de Aprendizaje de Los Pipitos, dice que todo está en el cambio de actitud. “El maestro y el padre de familia deben tener confianza en sus hijos y acompañarlos en el proceso”, dice.

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