Nectalí Mora Zeledón
La debilidad del Diriangén es salir de casa. La tropa del técnico hondureño Javier Núñez se vuelve vulnerable. Parece crónico. Las cinco visitas han sido derrotas.
El domingo, los diriambinos cayeron 2-0 ante el Managua-FC y se confirmaron como el peor equipo de visitantes en las diez jornadas del Torneo de Apertura del Campeonato Nacional de Futbol.
“Tenemos que buscar cómo mejorar la actitud fuera de casa. No tenemos la misma alegría y confianza que mostramos en Diriamba”, analiza Núñez.
El Diriangén no anota goles de visita. Lleva uno en cinco juegos. El problema es la poca confianza al momento de definir, asegura el técnico.
“No aprovechamos las jugadas de gol que nos quedan. Daniel Reyes tuvo una que le pegó en vez de tener la confianza de encarar al portero y tirarla al costado”, puntualiza el hondureño.
También los diriambinos pierden profundidad. La defensa capitalina no se vio en aprietos porque no buscaron la superioridad numérica por las bandas. “Hay aspectos que están en el libreto y no se hacen”, reconoce Núñez.
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