Pero los expertos coinciden en el hecho de que las convenciones no significan un repunte o retroceso importante en los índices de popularidad de los candidatos.
Las grandes cadenas de televisión abierta las cubren durante una hora seguida en horario estelar y este año hubo mucha más repercusión de estas cumbres en las redes sociales. Además, la presentación de estrellas políticas como Bill Clinton el miércoles, logran el cometido de atraer una audiencia masiva: más de 25 millones de telespectadores escucharon al exmandatario, según la firma Nielsen.
Pero los analistas relativizan el beneficio electoral que los candidatos obtienen de estos eventos. “No creo que las convenciones tengan un impacto (en los sondeos). Vamos a volver más bien al escenario anterior, el presidente se ubicará con una ligera ventaja” en las encuestas después de estas dos semanas; estimó Larry Sabato, profesor de Ciencias Políticas de la Universidad de Virginia. Para este politólogo, las convenciones “son dinosaurios que no han desaparecido” que bien podrían “algún día ser reemplazadas por un sistema de nominación electrónica”.
“Es sobre todo una operación de relaciones públicas para los dos partidos”, sostuvo por su lado Thomas Mann, del Brookings Institution, al considerarlas todavía importantes.
Otro cometido es dar a conocer nuevos talentos políticos, como fue el caso de los líderes latinos Marco Rubio en la cumbre republicana y Julián Castro en la demócrata: dos rostros al creciente electorado hispano.
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