Hemos conocido de la venta secreta que realizó o está por realizar el INSS sobre lo que son las ruinas del ex Centro de Convenciones Olof Palme.
Desde que iniciaron estas negociaciones el presidente ejecutivo del INSS tenía la obligación de informar a los trabajadores y pensionados sobre esta venta, para que estos brindaran su opinión. La Constitución de la República nos faculta a conocer y opinar de todas las decisiones que afecten el patrimonio nacional, más cuando desde la Coordinadora Civil y desde la Red de Managua hemos venido demandando que tanto la empresa privada como el Gobierno paguen la deuda que tienen con el INSS, a fin que garantice a los demandantes de pensión mínima el pago que por ley les corresponde.
El Consejo Directivo está facultado por ley para realizar esa transacción y la venta es acertada, no tiene razón contar con un bien que solo ocasiona gasto y que por sí está totalmente deteriorado, ¿Para qué oponerse cuando va a entrar recurso líquido a las arcas de la institución? Estamos de acuerdo en que el INSS venda aquellos bienes que no son de provecho para la institución, pero esto no significa que el Consejo Directivo tenga un cheque en blanco. La Ley de Seguridad Social data del año 1982, por lo que no está acorde con la realidad actual en muchos aspectos y por esos vacíos existentes no se puede actuar con libertinaje, por eso existe la Ley de Acceso a la Información Pública y en su artículo 21 obliga al adquiriente y al INSS dar a conocer con toda transparencia la venta del bien de los asegurados.
El presidente ejecutivo debe preferir renunciar antes que ir en contra de los derechos de los asegurados y pensionados, es inmoral dejarse avasallar y pisotear.
Siempre el secretismo nos lleva a pensar que se puede estar realizando algún acto que pueda ir reñido con la ley, pero si todo es transparente ¿por qué ocultarlo? Los trabajadores y pensionados necesitamos saber a quién se le vendió el centro, el valor de la transacción, las condiciones de pago, si pagaron el valor total pactado o quedó algo pendiente y sobre todo saber en qué se va a invertir ese ingreso. Queremos saber en qué institución financiera se van a depositar y qué beneficio sacaremos los asegurados y pensionados con esta venta, o saber si se vendió a precio de guate mojado.
Pero si esta venta va a servir para financiar algo que no beneficie a los pensionados mejor lo hubieran transformado en Centro de Recreación para Jubilados y Pensionados, porque actualmente solo una parte privilegiada de jubilados gozan de ese beneficio ubicado en la Carretera Norte, o en un centro de rehabilitación física para los pensionados por incapacidad parcial o potal que tanta falta hace.
¿Existirán otras “cosas” que no sepamos? ¿Dónde quedaron los gritos de los seudosdirigentes sindicales que reclamaban todos los actos que realizaban los ministros neoliberales cuando fueron oposición? Criticar y denunciar ahora para ellos es prohibido.
También es inmoral y monstruoso que se sigan negando las pensiones mínimas a muchos extrabajadores y a muchos pensionados que se nos niegue el valor justo de la verdadera pensión.
El autor es coordinador Comisión Jurídica Red Managua Coordinadora Civil y analista político.
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