Cartas al Director

Europa mata a Keynes

A raíz de la recesión de los treinta en los Estados Unidos se popularizaron las teorías de Keynes, las que fundamentalmente recomiendan un mayor gasto público deficitario para sacar una economía de la recesión y el desempleo.

La entrada a la guerra impidió ver los efectos de esas políticas en EE. UU., que se iniciaron en los años treinta bajo el nombre del “New Deal”. Después de la guerra, las teorías keynesianas empezaron a justificar en muchos países déficit presupuestales, financiados con emisiones monetarias. Inicialmente estimularon el crecimiento y el empleo, pero al poco tiempo sumieron a los países con finanzas deficitarias en altas inflaciones y devaluaciones, que terminaron en estanflaciones: inflación con desempleo.

Posterior a las crisis inflacionarias de los ochenta, se inicia en los noventa un camino hacia el equilibrio presupuestal y se reducen las emisiones de dinero; sin embargo, surgen nuevas estrategias de los keynesianos para evitar reducir realmente el déficit, que implica bajar gastos, aumentar impuestos o ambos, vías que no son agradables para la mayoría de los gobernantes. La nueva estrategia para evitar ajustar gasto y aumentar ingresos fue la emisión de bonos gubernamentales, con intereses más altos que los del mercado, colocados en su mayoría en los bancos privados, lo que evita la emisión inmediata de dinero. Esa alternativa parecía funcionar, aunque solo posponía el desenlace de los déficit presupuestales financiados con deuda: recesión y desempleo.

En la crisis iniciada en Estados Unidos en 2008, debido al exceso de créditos mal dados por hipotecarias semigubernamentales, afloró la debilidad de los crecimientos y empleos creados con deuda pública. Los países con más altos déficits presupuestales en Europa: Grecia, Italia y España, son los que tienen menor crecimiento y mayor desempleo; mientras que quienes tienen un menor déficit presupuestal reportan un mayor crecimiento y empleo, como Alemania.

La crisis europea mata las teorías keynesianas como una receta para crecer y crear empleos estables. Los gobernantes saben que esas teorías tienen desenlaces nefastos, pero les pueden ayudar a ganar una elección a corto plazo, aunque sus consecuencias, recesión y desempleo, las tengan que pagar la mayoría de los ciudadanos a los pocos años.

Luis Pazos. Profesor de Economía Política.

Baja deshonra a abusadores

Es inaudito e insultante leer en los periódicos la forma con que actuaron algunos oficiales de la Policía, del Distrito Dos, ante la desesperación de un padre que buscaba justicia por el crimen cobarde como fue la violación sexual, cometida en contra de su hijita de 12 años, por miembros de dicha institución. Institución que se supone está y existe para proteger a la ciudadanía como uno de los eslabones garantes del respeto a las leyes.

No aplaudo ni celebro la actuación de comisionado Donald López, del Distrito Dos, ya que es lo menos que se espera de parte de él. En una sociedad donde la ley y el respeto a las instituciones impera es prioridad, de dichas instituciones que sus miembros se comportaran con honradez y dignidad, como lo hizo el comisionado López, actuando como baluarte de la ya mencionada institución y no con dobleces, ni miedo a que se dañe dicha institución ante el comportamiento aberrante de algunos de sus miembros, en este caso estos criminales violadores, ya que al no haberlo hecho, dejaba en entredicho la honestidad de toda la institución policiaca, y sus propios valores morales y familiares.

La Policía debió desde el primer momento actuar con firmeza y neutralidad ante las partes, para que el ciudadano común y corriente sienta respeto, credibilidad por dicha institución, pero no fue así, en este caso, la víctima pasa a ser victimizada una y otra vez por las instituciones que juraron protegerla, aun más descabellado, escuchar la patraña de la psicóloga que se prestó a semejante cosa. Ojalá que esta “psicóloga” nunca tenga que enfrentar un crimen tan cobarde y condenable como es la violación sexual de uno de sus familiares, para que no sienta, ni experimente en carne propia el dolor de ver a un ser querido violentado en su niñez, traumado de por vida….

Chepeleón Argüello

¿La tecnología puede remplazar al hombre?

La tecnología no puede ser partícipe de sustituir al hombre, sino el hombre debe ser el partícipe de esa tecnología. ¿Por qué hago esta aclaración?, porque si no lo hemos notado estamos siendo sustituidos por las computadoras.

Ahora si bien es cierto tenemos que ser una sociedad útil. Es decir vivir en un constante ejercicio del trabajo. No obstante si lo vemos desde la óptica del mismo hombre nosotros nos sentimos provechosos del día a día siendo trabajadores, lo cual el mismo ser humano está cambiando este curso y antes que vayamos a una destrucción masiva o sea un ocio total, lo cual deprime a una sociedad entera. Debemos de tomar carta en el asunto y observar si estos cambios que queremos realizar ¡No! con estadística, sino con la debida conciencia que ahora estamos en la silla mañana mis hijos también estarán.

Lésther Alfaro, escritor.

¿Cómo interviene la mente en la curación?

Puesto que no soy investigador, no voy a malgastar palabras especulando sobre los mecanismos que puedan explicar el papel de la mente en la curación. Ya les he mencionado la participación del sistema nervioso autónomo y las interacciones entre los receptores y los muchos neuropéptidos que clasificamos diversamente como neurotransmisores: hormonas y reguladores del crecimiento.

Candice Pert sugiere que cada una de estas sustancias reguladoras podría estar asociada con un determinado estado anímico y que, además de su acción en las funciones corporales, podría influir en el comportamiento. Señala que los receptores de muchos neurotransmisores se localizan en el vientre y en el cerebro, sobre todo en las zonas relacionadas con la emoción. Los receptores de endorfinas ciertamente tienen esa distribución; influyen en el funcionamiento de los intestinos además de producir euforia y tolerancia al dolor. Esto da un significado bioquímico a la común expresión “sentimiento visceral”.

Izzard ha descrito diez emociones distintas y universalmente reconocidas: siete negativas que son ira, temor, tristeza, culpa, vergüenza, aversión y desprecio; y tres emociones positivas que son: sorpresa, interés y gozo.

Fernández y Milburn sugieren que cuando la gente se enfrenta a situaciones aversivas, el conjunto de adaptaciones disponibles incluye lucha, huida o sumisión, y estas respuestas son motivadas por las respectivas emociones de ira, temor (o ansiedad), y tristeza (o depresión). En respuestas a estímulos aversivos, tales como el dolor, los organismos están “fisiológicamente programados” para experimentar estas mismas emociones como parte del proceso de adaptación. Estudios demuestran que altos niveles de depresión y ansiedad se asocian con niveles altos de dolor entre individuos de patología articular. También la ira está fuertemente asociada con el dolor.

Dado que las células del sistema inmunitario tienen receptores para muchas de estas mismas partículas péptidas, es probable que también nuestras defensas formen parte de esa red que conecta los sistemas nervioso y endocrino, lo que sugiere mecanismos que explican cómo la resistencia de las personas a la infección varía según su estado mental.

Según Pert, “la división conceptual entre la inmunología, la endocrinología y la neuropsicología ya ha pasado a la historia; la existencia de una red de comunicación entre los neuropéptidos y sus receptores ofrece un eslabón entre la defensa celular del cuerpo y los mecanismos de reparación, glándulas y cerebro”.

Miguel Barbosa Rivas, consultor en Salud Holística.

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