Francisco R. Miranda
Entre las observaciones más escuchadas sobre la Ley Integral Contra la Violencia hacia las Mujeres, está la de que incorpora doble estándar para hombres y mujeres en varios de sus artículos, a pesar de que nuestra Constitución en su Art. 27 dice que todas las personas son iguales ante la ley y tienen derecho a igual protección; y aunque en sus artículos 37, 51 y 52 fortalece las Comisarías de la Mujer y crea una comisión interinstitucional, no se ha hecho una campaña informativa amplia para que la población se entere de sus alcances.
A pesar de que sus promotoras afirman que esta no es una ley contra los hombres, yo considero que sí lo es, y además, es una ley sexista ya que el Art. 11, Violencia Psicológica y el Art. 15, Violencia Laboral son silenciosos en los casos en que las mujeres ejercen este tipo de violencia contra los hombres, lo cual es muy común en nuestro medio.
Esta ley asume que las mujeres son honestas pero, como todos los seres humanos, unas lo son y otras no tal como la experiencia lo enseña. Mediante este supuesto se abren las puertas a una serie de abusos contra la propiedad privada de los hombres; por ejemplo, el Art. 24 incisos a), b) y c) ordenan dejar a la mujer en la casa de habitación independientemente de que el varón sea el dueño del inmueble y no especifican por cuánto tiempo o por qué mecanismo el hombre podrá recuperar su casa.
Esta ley puede tener un impacto significativo en la economía del país ya que está especialmente dirigida contra hombres de 15 a 40 años. Al encarcelar a personas productivas por acciones tan controversiales que no deberían requerir cárcel, tales como el abuso psicológico y la discriminación en el empleo, se está cercenando una vida productiva en aras de algo que se pudo haber corregido con reeducación y entrenamiento.
Esta ley criminaliza conductas que no son privativas de los hombres. Quizás la concepción es que a esta ley va a seguir una ley de protección a los derechos de los hombres pero en mi concepto debería haber una sola ley que penalice tales conductas tanto para hombres como para mujeres
Dicha ley va en contra de nuestra cultura judeo-cristiana. Para los cristianos, tanto hombres como mujeres, la posición en la familia tanto de la mujer como del hombre está definida en las sagradas escrituras. Si el objetivo que las feministas persiguen es en realidad que haya paz entre hombres y mujeres, es más fácil y más barato cristianizar a la población que implementar esta ley.
De igual manera ha sido promovida para proteger a un segmento de la población que sufre menos estragos que otros. Por ejemplo, los femicidios no pasan de 50 por año, en cambio, las muertes por accidentes de tránsito suman más de 200.
Por lo tanto, la ley afectará la productividad del país. Nicaragua ya ocupa el lugar más bajo en productividad en Centroamérica y las multas estipuladas en la Ley 779, Art. 15 y 16, para quienes obstaculicen la promoción de féminas en las empresas del país y del Estado vendrá a agravar esta situación ya que por temor a ser multados algunos funcionarios públicos y privados optarán por promover mujeres en detrimento de candidatos con mejor calificados.
El autor es Ingeniero Civil e Industrial.
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