Nicaragua, mejor dicho el orteguismo, participó en una conferencia especial sobre Siria realizada en Irán, junto a los gobiernos del grupo Alba y el diabólico eje conformado por Irán, el partido libanés Hezbolá y Siria. Allí llegaron a la resplandecida conclusión que el gobierno asesino sirio y los rebeldes deben sentarse a dialogar sin ningún tipo de condición. Este grupo Alba es el que no permite libertad de prensa en su respectivo país, Ecuador persigue a los periodistas y cierra medios de comunicación, detesta la palabra diálogo con sus opositores porque son agentes del imperialismo, que decir de Venezuela y de Cuba. Por el momento Alba no dice nada sobre Cuba, tendremos que esperar a que ese pueblo se rebele para que recomiende al gobierno castrista dialogar con su pueblo.
Irán fue claro al decir que no permitirá que se quiebre el eje de la resistencia lo que significa que continuará armando al asesino Bashar al Asad, por tanto los rebeldes tienen derecho a recibir armas de los países que los quieran apoyar. Así fue contra Somoza, Venezuela, Panamá, Cuba y otros países suministraron armas, entonces, ¿cuál es el problema que apoyen a los sirios?
Pero ¿Qué tiene que ver Nicaragua en un conflicto interno que corresponde exclusivamente a los sirios? ¿Es esto injerencismo o solo lo es cuando Ortega lo dice? El gobierno orteguista no tiene autoridad moral para recomendar a otro gobierno que está a punto de ser derribado por su pueblo, que dialogue con los rebeldes, esa recomendación no tiene ninguna buena intención, lo único que persiguen es evitar el triunfo del pueblo sirio.
Pero ¿por qué el orteguismo recomienda dialogar a otro pueblo si en su propio país no quiere dialogar con nadie? El orteguismo ha confirmado que las declaraciones del exgeneral Ortega y las de otros nicaragüenses son ciertas, que solo a través de la presión popular Ortega volverá a la senda democrática, eso es lo que dijeron en Irán y así debe entenderse, de no haberse sublevado el pueblo sirio no estuvieran recomendando diálogo. Mientras Ortega no quiera dialogar y siga creyendo que el pueblo es solamente la gente que le sigue, seguiremos sin la ansiada paz que tanto pregona.
Necesitamos el diálogo entre nicaragüenses para evitar que se siga aterrorizando a los que no pensamos como ellos, para castigar a los culpables de las agresiones a los jóvenes que protestan frente al Consejo Supremo Electoral. Necesitamos que la Policía deje de parcializarse a favor del orteguismo, que el derecho al trabajo no dependa de la ideología política del orteguismo. Los sandinistas que mantuvieron su trabajo desde los noventa y los que entraron a trabajar en tiempos de los neoliberales saben perfectamente que nunca se les pidió aval político ni se les persiguió por pensar diferente, pero criticaban si miraban a algún despistado liberal con gorra pero ahora que las instituciones son verdaderas casas de campaña se quedan calladitos y hasta llegan vestidos de color chicha o rojinegro por temor a ser despedidos.
Necesitamos que el orteguismo deje de andar de hipócrita recomendando algo que niega a su pueblo. El autor es coordinador Comisión Jurídica Red Managua Coordinadora Civil y Analista Político.
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