Investigadores sudafricanos empezaron el sábado a examinar la operación represiva más sangrienta desde el fin del apartheid y, que dejó decena de muertos y heridos en ese país.
Más de mil mineros seguían reunidos cerca del lugar de los hechos, traumatizados por lo ocurrido, mientras continuaban trasladando gente al hospital de la mina.
Vehículos blindados y camiones de la policía patrullaban en la zona de la mina de platino de Marikana (noroeste), mientras un helicóptero volaba en círculo sobre el lugar en el que las fuerzas del orden público le dispararon a cientos de trabajadores el jueves.
Las encargados de la seguridad del hospital impedían que entrasen periodistas, explicando que había que respetar la privacidad de las familias.
Se abrieron dos investigaciones separadas, además de la que realiza la policía. Asimismo expertos forenses de la policía se hallaban en el lugar de los hechos por cuarto día consecutivo.
“Hay varias investigaciones y muchos expertos involucrados, por lo cual esto tomará tiempo”, declaró a la AFP el portavoz policial Dennis Adriao. “Cooperaremos plenamente con todas las investigaciones sobre este (…) trágico acontecimiento”, agregó.
No se registraron actos de violencia desde que se difundieron las imágenes de la represión contra una multitud de mineros armados principalmente con machetes, lanzas y cachiporras.
El viernes, el presidente Jacob Zuma abandonó una cumbre regional en Mozambique para dirigirse al lugar del drama, y anunciar la creación de una comisión de investigación.
“El grupo de militantes cargó contra la policía, disparando y blandiendo armas peligrosas”, sostuvo el viernes la jefa policial, Riah Phiyega.
Cadenas de televisión de varios países que se encontraban cubriendo las negociaciones mostraron escenas de los agentes abriendo fuego contra manifestantes, que caen en medio de una nube de polvo.
Se trató de la intervención policial más sangrienta desde 1985, cuando la policía mató a veinte manifestantes negros que protestaban contra el régimen segregacionista del Apartheid.
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muertos, 78 heridos y 259 detenidos fue el saldo de una huelga de trabajadores mineros ante la represión policial.
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