Cartas al Director

Enseñanzas de las Olimpiadas

Las Olimpiadas dejan enseñanzas que de adoptarse en el entorno jurídico y económico de los países, generarían progreso, paz, justicia y seguridad. En las recientes Olimpiadas se reunieron más de 200 países para competir pacíficamente bajo las mismas reglas, sin importar ideologías, color de la piel o creencias religiosas. El objetivo era buscar al mejor en cada rama del deporte. Todos ganan, hasta los perdedores, pues aprenden y comprenden que si entrenan más, pueden llegar a los primeros lugares.

Las Olimpiadas enseñan que en la competencia se hacen amigos, hay diálogo y orden, debido a que las reglas se aplican a todos por igual. La justicia olímpica implica darle a cada quien según sus habilidades. Ningún juez o autoridad olímpica cuerda se atrevería a proponer que hay que quitarle puntos a los mejores para dárselos a los últimos lugares en aras de la igualdad o manifestar que los que conquistaron el oro o la plata son responsables de los que no ganan nada.

Los entrenamientos no se clasifican como de derecha, izquierda, neoliberales, socialistas o capitalistas, sino entre los que dan resultados y los que no. Chinos entrenan a mexicanos, franceses a chinos y rumanos a norteamericanos. Se escoge a los mejores entrenadores, sin distinguir nacionalidad. Ninguna ley olímpica, en aras de proteger empleos nacionales, prohíbe importar entrenadores. Atrás de los triunfos hay años de preparación y sacrificios. No hay triunfadores improvisados. La mayoría sabe de lo que son capaces y reconocen la superioridad de quienes ganan. Hay admiración y no envidia hacia los exitosos. Se premia el esfuerzo individual y de equipos.

Las Olimpiadas prueban que no hay razas superiores ni siempre los mismos países se llevan las mismas medallas de oro. Depende del entrenamiento y habilidades individuales de cada competidor y de la coordinación en los equipos. El entorno olímpico a la luz de los sistemas económicos es equiparable a un mercado competitivo, con reglas generales, sin privilegios, proteccionismos ni subsidios.

Si el entorno socioeconómico de todos los países se apegara a los principios y ética olímpica, habría menos pobres, más libertades, menos regulaciones y mejor convivencia.

Luis Pazos. Profesor de Economía Política

Yendo, no “iyendo”

Una palabra muy mal pronunciada que se escucha en la calle y en algunos medios de comunicación social, por parte de locutores, entrevistados y entrevistadores, es “iyendo”, que se usa en vez de decir correctamente yendo. Siendo Nicaragua la tierra natal del Príncipe de las Letras Castellanas (Rubén Darío), los nicaragüenses deberíamos usar en la práctica una mejor gramática leyendo y consultando diccionarios para enriquecer nuestro léxico de forma correcta.

 Salvador Pérez González 

¿Vale la pena participar?

Unos partidos dicen que acudirán a la cita electoral de noviembre para no perder su personería jurídica y seguir intentando dar el salto en las próximas oportunidades. Otros dicen que van con el fin de documentar el fraude. Otros han buscado desesperadamente alianzas hasta con sus acérrimos enemigos con tal de participar y no perderse la oportunidad de figurar como un partido opositor.

Pero, ¿se han preguntado estos partidos qué piensan sobre este tema sus bases? Por costumbre, en Nicaragua las grandes decisiones de los partidos políticos son tomadas por las cúpulas sin considerar siquiera la opinión de sus militantes, quienes en estas lides se convierten en los verdaderos defensores de los votos, mientras sus dirigentes se dedican a andar proyectándose. Hago esta reflexión porque los dirigentes de estos partidos de “oposición” no agarran inclusive la señal que les transmitieron sus bases al no acudir a verificarse.

Por si faltara más, ciertos diputados que están a cargo de reactivar las estructuras en las diferentes zonas del país, realizan labores de división y más bien desanimándolas al expresarles que se está seguro de que la Alcaldía no se podrá ganar, pero que hay que participar porque se necesita obtener unas cuantas concejalías para asegurarse de que el partido de gobierno no se quedará por completo con las dietas que se otorgan cada mes por participar de las reuniones del Concejo. Con esto demuestran una mentalidad retrógrada, avara e inmadura; no saben que los verdaderos demócratas participamos y nos integramos a las tareas en pro de la libertad sin esperar nada a cambio. Por estas actitudes es comprensible que no actúen como la mayoría de los ciudadanos esperamos que lo hagan: manifestándose en las calles al lado del pueblo. Incluso, yo lo llamaría acomodamiento a la vida fácil que llevan en estos momentos, estilo de vida que temen perder si se ponen del lado de quienes confiamos en ellos y los llevamos hasta donde están.

Antes de participar en otra farsa es necesario que comencemos por deshacernos de todos estos acomodados que tenemos como dirigentes en nuestras organizaciones. Estamos soñando si creemos que por medio de ellos vamos a lograr los cambios que tanto queremos y necesitamos para nuestro país. Para cambiar la situación actual general, debemos primero cambiar la situación en nuestros partidos. Ese es el reto, lo tomamos o seguimos hundiéndonos.

Francisco Javier Gutiérrez Lagos

Votar por Nicaragua

Sí hay por quién votar: por nuestra patria, nuestra libertad, por hombres o mujeres que tienen la decencia, preparación y patriotismo en Nicaragua. Lo que no hay es autoridades decentes y mucho menos patrióticas, que respeten ese voto. Muchas son las acusaciones o causas, después de dos guerras donde se cerraron las opciones democráticas, y donde ya queda lo mismo que en las anteriores, al parecer hay un cansancio del pueblo que ya no quiere poner más su sangre para que políticos inescrupulosos lleguen al poder a través de las armas.

Sí hay un país que amamos, donde miles murieron por ese amor patrio y muchos salieron de Miami para dar sus vidas, y sus cuerpos fueron secuestrados por los sandinistas y nunca los entregaron a sus familiares. Muchos callan por miedo o por complicidad. Cuando salí de la cárcel, el extinto Tomás Borge me envió a un subcomandante de apellido Ramírez, quien después cayó en desgracia, a amenazarme que si regresaba a Nicaragua me matarían. Tiempo después, volando como piloto comercial lo encontré en el aeropuerto de Managua. Venía de Bluefields, de donde era el comandante, me saludó pero yo no lo reconocí. Cuando me dijo quien era sentí que la sangre me hervía, al recordar las torturas que a diario me sometía en las cárceles de la Modelo y las amenazas de matarme si regresaba, enfrente de varios pilotos que se encontraban en la rampa de La Costeña.

No creo ser Superman pero sí que debemos enfrentar las situaciones con decisión y en su momento. Hay por quién votar, se llama Nicaragua.

 

Roberto Amador N.    

Las mujeres del Cuá

Recuerdo en los años setenta que indignados cantábamos una canción escrita por don Carlos Mejía Godoy: “Las mujeres del Cuá”. En una parte se habla de “una indita que abortó parada de tanta interrogación”. Hoy la dictadura es la misma, lo único que ha cambiado es el nombre de la familia gobernante que se quiere perpetuar en el poder y el monto de dinero que ha acumulado en tan poco tiempo que hace ver a Somoza como un pordiosero en comparación.

Otra cosa que ha cambiado es que ahora nadie canta ni compone canciones ante estos crímenes y abusos de poder, como es el caso que recientemente se dio con la señora Liseth Sequeira, a quien de la golpiza que le propinaron esbirros del régimen orteguista la hicieron abortar a su bebé. Nadie canta que “a la pobre de Liseth la hicieron abortar a patadas”. ¿Es esa la paz y el amor que nos predica a diario el gobierno “solidario” (con los terroristas) de Daniel Ortega? ¿Hasta cuándo soportaremos esta situación? ¿Cuándo saldremos a las calles a protestar?

José Ramón Arteaga

 

COMENTARIOS

  1. nica made in usa
    Hace 14 años

    Don Francisco Gutierrez;usted ha hecho un buen articulo con eso de ir o no ir a las elecciones;yo soy de los que opino en no dar el voto;mejor ocupo el dia en algo mas beneficioso,como ir a pescar o salir con mi familia;si doy mi voto,los sandias se lo roban,y si no voy,tambien se lo roban;ademas de que veo que los del PLI,que se supone que son la unica oposicion contra los sandias,ya se ven bien acomodados con sus sueldos y puestos que les asigno el dictador de marras;asi que chao;voy de pesca

  2. Sentido común
    Hace 14 años

    Hoy la dictadura es la misma, lo único que ha cambiado es el nombre de la familia gobernante que se quiere perpetuar en el poder y el monto de dinero que ha acumulado en tan poco tiempo que hace ver a Somoza como un pordiosero en comparación.
    Y QUE VAN A HACER??????

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí