La realidad del salario que devenga la clase trabajadora nicaragüense es lamentable, ya que está calculado en base a la inexistencia de una política salarial de Estado, que tenga como fin promover el mejoramiento de las condiciones de vida de los trabajadores nicaragüenses con verdaderos y reales salarios dignos. Actualmente no existe una relación equitativa entre el salario que devengan nuestros trabajadores nicaragüenses que incluye a los empleados públicos del Estado con la realidad del valor de la “canasta básica de productos y servicios en Nicaragua” que oscila en un valor mayor a los 10,092.40 córdobas; puesto el salario promedio que gana un trabajador nicaragüense, incluyendo a los trabajadores públicos, es de 3,700.00 córdobas a marzo de este año según datos del Banco Central de Nicaragua (BCN). El actual salario promedio que gana un trabajador nicaragüense apenas alcanza cubrir el 30 por ciento del costo total de la “Canasta Básica de Productos y Servicios”, que contienen 53 productos, de los cuales 23 son alimentarios y 30 no son alimentarios, incluyendo los servicios de ropa, calzado, salud y transporte colectivo. Se ha dicho de manera irresponsable que la canasta básica está calculada para cubrir las necesidades alimentarias y no alimentarias de un mes en un núcleo familiar compuestos por seis miembros, el cual tres de ellos tiene un trabajo permanente en el sector formal; sabemos que tal afirmación es una utopía ya que a duras penas en la mayoría de los casos con costo trabaja el cabeza de familia. La situación actual del salario de nuestra olvidada clase trabajadora cada día está más devaluada y fuera del contexto de la realidad para adquirir completos los 53 productos de dicha canasta, lo que genera que se deteriore aún más su nivel de vida sumándose a ello el incumplimiento como complemento de subsistencia de los beneficios sociales contenidos en los convenios colectivos vigentes en las diferentes instituciones públicas del Estado, como una política y práctica laboral del actual Gobierno.
Recientemente gracias a un estudio que realizó una organización sindical, basada en la realidad de los precios de los productos que conforman la canasta básica nos pudimos dar cuenta que un trabajador público con un núcleo familiar compuesto por cuatro miembros, el cual uno de ellos tiene un trabajo permanente en el sector formal, hoy necesita 6,368.00 córdobas para comprar solo alimentos de dicha canasta. Tal dato es alarmante ya que no les alcanza cubrir el resto de los 30 productos no alimentarios que son: ropa, calzado, alquiler, gas butano, luz eléctrica, agua y transporte colectivo. Es decir, como popularmente se dice en Nicaragua “Un trabajador público solo tiene derecho a medio comer”, porque sabemos que existen núcleos familiares compuestos por más de cuatro miembros; quedando sin cubrir los otros productos.
Tristemente observamos una clase trabajadora nicaragüense con trabajadores públicos que día a día están más endeudados y empobrecidos producto de no contar con un verdadero salario real y digno que pueda cubrir sus necesidades contenidas en la canasta básica. Es hora de que se reflexione con responsabilidad social sobre el tema de la realidad del salario en beneficio del sector más vulnerable como es nuestra clase trabajadora nicaragüense y poder alcanzar así una verdadera justicia social que tanto añoramos los nicaragüenses.
El autor es abogado especialista en Derecho Laboral y Constitucional
Ver en la versión impresa las páginas: 11 A