AZAZ, Siria/AFP
Más de treinta personas murieron en un ataque aéreo ayer en la localidad de Azaz, en el norte de Siria, afirmó el opositor Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH), que describió que un avión, que rompió la velocidad del sonido, lanzó misiles contra una antigua sede local del partido Baas, convertida en cuartel general de los grupos rebeldes.
El organismo precisó que el ataque alcanzó a los 11 peregrinos chiitas libaneses secuestrados el 22 de mayo en el norte de Siria, y que cuatro de ellos resultaron “gravemente heridos”. El ataque desató pánico en la ciudad y cientos de personas, sobre todo mujeres y niños, se dirigían por la noche hacia la frontera turca.
En el hospital, un periodista vio a una niña de 4 años aparentemente fallecida y el cuerpo de un bebé cubierto de polvo, además de restos humanos ocultos bajo una sábana.
Según testigos y miembros del Ejército Sirio Libre (ESL), llegados para reforzar la seguridad después del ataque, el avión disparó dos veces, y la segunda, de menor potencia, tuvo como blanco un centro de prensa improvisado, sin que se sepa si causó víctimas.
“Se acabó, estoy harto. Nadie debería vivir con este miedo. Cómo van a dormir mis hijos si no nos marchamos”, declaraba Abú Alaa, un habitante de Azaz.
La ONU consideró ayer que el poder y en menor medida los rebeldes cometieron crímenes de guerra en Siria.
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