Descontrol de precios en Venezuela
Una de las políticas que en todo país y en todo tiempo ha generado escasez, quiebra de empresas y distorsiones en la economía, es el control de precios. En Venezuela, el control de precios es uno de los principales instrumentos políticos del actual Gobierno, que durante 13 años ha acumulado presión inflacionaria, la que en cualquier momento puede estallar.
La gasolina es prácticamente regalada. Una botellita de agua vale aproximadamente diez bolívares, mientras llenar un tanque de un carro mediano cuesta cinco bolívares; muchas veces la propina que dan a quien surte gasolina es mayor al costo de la gasolina. Esa política propicia el contrabando de gasolina hacia Colombia y llevó a que Venezuela pasara de exportador a importador de gasolina.
El control de precios se extiende a la mayoría de las actividades productivas. Las tasas de interés están controladas. Varios bancos se han descapitalizado o han sido estatizados. El control de cambios da un poder arbitrario a los funcionarios públicos para decidir a quiénes vender dólares al cambio oficial. Los que no son agraciados, tienen que comprarlos en el mercado real al doble de precio.
Los productos básicos también tienen precio controlado. Cuando llegan a los supermercados se acaban en media hora aunque están racionados. A cada persona le venden solo una determinada cantidad de kilos de azúcar o litros de leche. La escasez provocada por los controles de precios llevó a convertirse a los gobernantes en los principales importadores, petroleros, comerciantes, industriales y banqueros del país.
Todas esas medidas tienen un atractivo político, además de los millonarios recursos sin control que manejan los funcionarios, el hacerle creer a muchos ciudadanos que a cambio de su voto las dádivas, los subsidios y los precios bajos, durarán siempre y cuando siga el mismo gobierno en el poder.
Luis Pazos
¿Dónde están los 420,000 córdobas?
A excepción de las privilegiadas concesiones que cada diputado recibe, comenzando por los tres mil doscientos dólares mensuales en concepto de sueldo, doscientos galones de gasolina al mes, una libre para introducir al país camionetas de lujo exentas de impuestos, pasaportes diplomáticos, seguro de vida, inmunidad, y gastos de “representación” cuando salen fuera de Nicaragua, también reciben al año la formidable suma de 420,000 córdobas para “ayudas sociales”, a lo que también se les denomina “gastos discrecionales” que van dirigidos a los sectores más empobrecidos de nuestra población, los cuales no se sabe si llegan a los paupérrimos bolsillos de la gente que invoca, por necesidad, ese tipo de protección.
Si esos 420,000 córdobas no se invierten para quienes son destinados, los señores parlamentarios al convertirlos en dólares, y pasarlos a su cuenta corriente en el banco de su preferencia, obtienen una utilidad de 17,956.39 dólares y al cabo de los cinco años que duran sus gestiones legislativas les arroja la respetable fortuna de 89,781.95 dólares, buena base para alimentar de ambiciones su apetito financiero.
Este mundo de francas comodidades viene a indicar lo rentable que significa en estos tiempos de “vacas flacas” llegar a ser diputado con el voto de los ingenuos que nunca faltan, y que a montones se aprecian en este desordenado país, donde a los llamados padres de la patria se les cumple la terminante obsesión de alcanzar lo que persiguen.
Al final, las mal calificadas ayudas sociales concretizadas en gastos discrecionales son pura farsa, porque aunque mínimamente se den, a nadie le rinden cuentas, o sus asistentes que sin poseer merecimientos personales se vuelven elementos de confianza del mismo diputado, inventan nombres de personas supuestamente favorecidas para justificar esas erogaciones.
Es “normativa” de todo diputado, liberal o sandinista, mantenerse aislado de la misma gente que lo llevó con el voto a ocupar un escaño en la Asamblea Nacional, tener cerradas las puertas de sus casas, o si están abiertas la esposa, o los hijos tienen la “recomendación” de negarlos para evitar molestias económicas, aunque para eso a cada parlamentario se le asigna un presupuesto, de manera que se invierta en los que meridianamente requieren de una ayuda, y no que las nieguen alegando motivos inexistentes.
Hugo Ramón García, periodista de Somoto
Abstencionismo electoral
En estos días se ha suscitado un intenso debate en torno a si los partidos de oposición deben o no participar en las próximas elecciones municipales. Esto trasciende al ciudadano común y corriente que se ve en la misma disyuntiva sobre si ir o no a votar el día de las elecciones, en tanto siente que su voto no va a ser respetado. Al respecto nuestra Constitución establece que es un deber del Estado promover la participación ciudadana en todas sus expresiones y una de ellas y quizás la más importante es el derecho a elegir y ser elegido.
Pero este ejercicio sagrado y fundamental ha sido brutalmente atropellado y mutilado en las dos últimas elecciones. Es normal entonces que el elector sienta apatía y desconfianza hacia un proceso electoral que nació viciado desde el inicio con las mismas reglas y el mismo árbitro. En un alarde de hipocresía y doble moral desde el Gobierno, se han escuchado algunas voces criticando a aquellos ciudadanos que en un acto legítimo de rebeldía están llamando a la población a no votar, acusándolos de promover el abstencionismo, cuando todos sabemos que el principal responsable de que esto ocurra es el propio presidente Daniel Ortega, que de manera premeditada, con alevosía y ventaja, mantiene en su cargo a Roberto Rivas y no invierte ni un solo centavo en publicidad para promover el voto, como parte de una estrategia perversa y silenciosa para desmovilizar al electorado antiorteguista.
Arnoldo Toruño C.
Los grandes maestros
El primer gran docente de la instrucción fue el adolescente Jesús, con 12 años se inició como pedagogo, a tres días lo hallaron en el templo, en medio de los maestros de la ley escuchándolo y haciéndoles preguntas. Lc 2,46.
Al analizar la lectura bíblica, extraño ¡los maestros en la ley son incultos! Llegó a una escuela, sorpresa no son maestros y resulta que los encuentro ejerciendo en el área de la docencia sin haber pasado por una normal para maestros, ¡la gran cantidad de maestros empíricos!
En Finlandia solo eligen como futuros docentes a los estudiantes más capacitados; si la educación es importante, tendrán que ser las personas más preparadas las que impartan docencia, adolescente Jesús ante un grupo de maestros de la ley, esta para domarlos sin haber cursado la carrera universitaria del magisterio, una muestra de la gran capacidad para ser maestro.
Los docentes siempre serán recordados, imposible olvidar en primer grado a la profesora Eulogia Buitrago en la Escuela José Rosa Rizo, del municipio de Matagalpa.
Al emigrar a Guatemala durante los años ochenta, me dieron el pan del saber en el Instituto Nacional de Educación Básica Tecum Umán, de la zona once, Ciudad de Guatemala.
En Guatemala todos los 25 de junio recuerdan a la maestra María Chinchilla, encantado yo, recibiendo el pan del saber en cinco galletitas con un hermoso vaso de incaparina y al final de cada mes los boletos para pagar la ruta del bus.
En Nicaragua los 29 de junio me recuerdan a Emmanuel Mongalo y Rubio, en España cada 27 de noviembre recuerdan al sacerdote, pedagogo y Santo español José de Calasanz, fundador de la primera escuela cristiana de Europa en un barrio pobre de la ciudad de Roma. ¿Ven cómo son los grandes maestros?
Adrián Sevilla
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