Elízabeth Romero
El sitio donde permanece recluida Liseth Sequeira únicamente lo conocen sus parientes más cercanos. Esta es la forma que han encontrado las organizaciones que le brindan apoyo para prevenir un nuevo acto de agresión en su contra.
Ella ingiere el medicamento que le indicaron para calmar el dolor y el sangrado que aún persisten.
Las cerca de tres horas de cautiverio y violencia a la que fue sometida aún no la dejan dormir, pues en su mente revive los momentos de terror que pasó en las inmediaciones de Xiloá. La golpiza contra Sequeira le provocó un aborto.
Ella es una de las personas que ha protestado contra los magistrados de facto del Consejo Supremo Electoral (CSE).
Su voz se le entrecorta cuando habla de las pesadillas que reviven el ultraje.
“Verdaderamente es estar volviendo a lo mismo”, refiere Sequeira.
“Los tengo encima (…) me están agarrando”, asegura que son las pesadillas que experimenta.
Relata la víctima que “los golpes comenzaron cuando a mí me montaron al vehículo, comenzaron a registrarme, prácticamente me manosearon, me rompieron mi ropa (…) lo tomo como que me querían violar; no sé verdaderamente por qué me llevaron a ese punto (Xiloá)”, sostuvo Sequeira, quien por seguridad únicamente es localizada a través de un teléfono.
De los tres hombres que secuestraron a Sequeira, ella logró identificar a dos de ellos que fueron los que se sentaron en el mismo asiento del vehículo. Al que manejaba solo pudo verle los ojos por el espejo.
“Ya se los describí todos (a la Policía) les dije como eran”, comentó la víctima.
Con la descripción que dio Sequeira a los especialistas policiales han elaborado un retrato hablado, confirmó.
Azahálea Solís, una de las dirigentes del Movimiento Autónomo de Mujeres (MAM), le ha dado un voto de confianza a la Policía de que el caso no quedará en la impunidad. Y dijo que como un mecanismo de seguridad prefieren que Sequeira permanezca en un albergue.
Solís manifestó que después que a Sequeira le recibieron la denuncia, en Auxilio Judicial fueron designados oficiales especialistas en la investigación de estos hechos. Igualmente ella ha recibido una buena atención en el Instituto de Medicina Legal y en el Hospital Bertha Calderón.
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