Carla Torres y Félix Rivera
Jeymmy Silva Pereira entre sollozos esperaba que las autoridades del Instituto de Medicina Legal (IML) entregaran los restos de su hermano Harley Silva Soza, descuartizado hace pocos días en Jinotega por el ciudadano estadounidense Basil Givner, quien lo habría asesinado en la casa que este último rentaba.
“Queremos justicia con este gringo que hizo esa atrocidad con nuestro hijo”, manifestó José Silva Rodríguez, padre de la víctima.
La familia del ahora fallecido afirma desconocer los motivos del crimen. Sin embargo, confían en que se haga justicia en este caso. Además se reprochaban el no haber conocido con anterioridad al supuesto amigo de su hijo.
“Tal vez si yo lo hubiera visto alguna vez, hubiera alertado a mi hijo. En la televisión se vio bien bandido ese señor”, manifestó el dolido padre.
Luego se realizó una misa de cuerpo presente en la iglesia Reina de la Paz, del barrio Batahola Sur, en Managua. Hoy se realizará otra misa en la catedral San Juan de Jinotega. Finalmente los restos serán sepultados en el cementerio de la ciudad.
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Cabe señalar que el informe del Instituto de Medicina Legal será adjuntado directamente al expediente, que luego pasará a la Fiscalía para seguir el proceso judicial.
SOCIEDAD CONSTERNADA
Los jinoteganos han condenado por los diferentes medios el crimen atroz, y demandan castigo para el extranjero, así como el cese de privilegios.
El vicario de la Diócesis de Jinotega, monseñor Eliar Pineda Úbeda, durante una misa celebrada en la iglesia Nuestra Señora de los Ángeles, de la cual es párroco, tras condenar el crimen manifestó que “ningún ser humano merece morir de la forma en que fue privado de la vida el jinotegano, yo espero que haya justicia en este caso y que este hombre no salga libre, (no) se lo entreguen a la embajada de Estados Unidos y (no) lo saquen del país”, dijo Pineda.
El religioso criticó a la vez a la Policía, “porque en este caso no han informado casi nada, y cuando llamaron a la Policía, los vecinos del sector, no llegaron (los agentes) oportunamente, sino hasta que ya no aguantaban el hedor”, dijo.
MONSEÑOR PINEDA NOCONFÍA EN LA POLICÍA
Por otra parte monseñor Pineda dijo: “Yo no confío en la justicia, porque personalmente yo fui a la Policía y le informé a la mera jefa, comisionada mayor Magdalena González, sobre la inseguridad que había en este sector, pedí vigilancia policial, me la prometió y al final no cumplió nada”, acotó.
El pastor Julián García, de la iglesia El Nazareno de Jinotega y coordinador del Centro Cristiano de Derechos Humanos, fue otro que condenó el asesinato de Silva Soza.
“Este es un crimen cometido por un salvaje. Que yo sepa, en Jinotega nunca se había visto un caso como este. Este hombre no va a tener perdón de Dios y no me explico cómo puede entrar tan fácilmente al país gente que nos viene a hacer daño y en nuestra pacífica y sana sociedad jinotegana, no debemos permitir sujetos de esta clase”, destacó García.
Ahora resulta —añadió el pastor García— que este señor está enfermo. “Estoy seguro que se hace el enfermo y como pastor yo repudio los actos que cometió este gringo”, agregó.
La comerciante Clelia Pineda manifestó: “Desde mi punto de vista como católica, pienso que un crimen de esta naturaleza solo lo puede cometer un psicópata. Quien comete un acto como este es una persona que no cree en Dios, y por eso no tendrá perdón de Dios”, afirmó la comerciante.
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