México/EFE
La violencia del crimen organizado ha vuelto a impactar al norte de México, donde ayer fueron hallados 14 cadáveres en una camioneta en las afueras de San Luis Potosí, capital del Estado homónimo, pese al optimismo del Gobierno federal en torno a una disminución de los asesinatos en el país.
70,000 muertos registra por la misma ola de violencia el Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad.
La mayoría de esas muertes están asociadas a acciones perpetradas por grupos del crimen organizado en pugnas contra ellos mismos o fuerzas públicas.
El presidente de México, Felipe Calderón, se congratuló la semana pasada de un descenso de casi el 15 por ciento de los homicidios, presuntamente atribuibles a la rivalidad de bandas delictivas en el primer semestre de 2012.
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Ayer en la tarde también se encontraron dos hombres colgados en un puente peatonal, sobre una de las principales avenidas de Monterrey, capital del estado de Nuevo León.
La Procuraduría General de Justicia de San Luis Potosí precisó que las muertes de los 14 hombres ocurrieron “por arma de fuego” y que la Fiscalía federal “ya atrajo la investigación”, como sucede en casos de delincuencia organizada.
Horas después del hallazgo, en San Luis Potosí, se registraron tiroteos en el oeste de la ciudad, según fuentes de la Secretaría de Seguridad Pública del Estado, que no proporcionaron detalles.
Ayer, tras conocerse del primer hallazgo, las autoridades de Sinaloa confirmaron el asesinato, el miércoles en la noche, de siete personas más en esa región. Según las autoridades, un grupo armado se presentó en una cancha de futbol del poblado de San Blas, en el municipio de El Fuerte, y abrió fuego contra los allí reunidos.
Por las armas utilizadas y la manera de actuar, presumen que se trató de una acción perpetrada por un grupo de la delincuencia organizada.
Ricardo Sepúlveda, director general del no gubernamental Observatorio Nacional Ciudadano para la Seguridad, la Justicia y la Legalidad (ONC), consideró difícil saber si, a pocos meses de un cambio en el Gobierno de México, previsto para el 1 de diciembre la violencia se recrudecerá o decaerá.
Señaló que en los meses alrededor de la jornada electoral (del 1 de julio) “hubo una cierta tranquilización, no total, obviamente, pero sí una especie de tregua en este tipo de acontecimientos”, un fenómeno que están estudiando.
Sepúlveda recordó que los datos que tienen sobre la reducción en denuncias de delitos sean de homicidios o en otros, no son “cifras suficientemente contundentes para que podamos estar hablando de una tendencia sólida”. Por ello, tampoco se puede asumir que haya una “inflexión” en materia de violencia.
Sepúlveda estimó necesario analizar las causas del descenso en varios de los delitos más importantes, para conocer mejor lo que está pasando en el país “y lograr que las tendencias sean mucho más marcadas y permanentes”.
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