Ramón H. Potosme
Por segunda ocasión, Liseth Sequeira, una de las jóvenes que protesta frente al Consejo Supremo Electoral (CSE), fue agredida. De acuerdo con el doctor Alejandro Lagos, quien la atendió la tarde de ayer, presentaba excoriaciones y evidencia de golpes en sus pómulos, así como un cuadro nervioso que la mantenía desconcertada.
- «Vamos a levantar una lista de denuncias y vamos a los Derechos Humanos y a la Policía Nacional. Queremos demostrar que estos es persecución política”.
- Carlos Bonilla, demandante
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De acuerdo con sus compañeros de lucha, el domingo por la mañana, tal como lo hizo en los últimos tres días, Sequeira fue a su casa a bañarse y cambiarse de ropa. Cuando regresaba, fue interceptada por personas desconocidas que le amenazaron con un objeto cortopunzante y la obligaron a subir a un taxi. Ahí, según Jairo Contreras, ella fue manoseada y luego de golpearla la dejaron en un predio cerca de Ciudad Sandino. Después, unas personas de una iglesia evangélica la rescataron y la trajeron a Managua.
Luego sus compañeros la trasladaron al Hospital Alemán, donde la habrían remitido al Bertha Calderón. Azahálea Solís, quien conversó con ella, dijo que le reveló que producto del ultraje Sequeira perdió su embarazo. El doctor Lagos, asegura que ella tiene su vientre blando y que en el centro hospitalario le indicaron antibióticos que usualmente se recomienda cuando hay una pérdida del embrión.
Cuando salió del hospital, según Contreras, fue al Distrito Siete de la Policía Nacional a poner la denuncia, pero no se la recibieron por no poseer su cédula.
A Sequeira le robaron su cédula la primera vez que fue agredida el pasado 19 de julio. Entonces, trabajadores de la Alcaldía de Managua la sacaron a la fuerza a ella y demás protestantes que acampaban cerca del monumento a Benito Juárez.
Para Carlos Bonilla, esto representa una persecución política que busca atemorizarlos para que desistan de su demanda.
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