Desde las elecciones presidenciales de 1996, el PLC pasa a ser, en enero del 2007, la principal fuerza opositora al FSLN.
Eduardo Montealegre reveló en mayo de este año, en Radio Corporación, que una vez preguntó a don Enrique Bolaños que si desde la vicepresidencia (1997-2001) él conoció sobre “los excesos” de Alemán, a lo que respondió que sí. Y ¿por qué calló? espetó Montealegre. Si hubiese hablado no estaría aquí, respondió Bolaños (en la presidencia).
En 1998 me encontré a mi coterráneo vicepresidente en el Palacio Nacional, en la presentación del Sigfa, tuve una extraña y cercana intuición, que después comprendería ¿Por qué tan interesado en seguir de cerca los movimientos del Estado si él manejaba desde la todopoderosa vicepresidencia la oficina de integridad, transparencia y seguimiento, con un jugoso presupuesto otorgado por el presidente Alemán? Él había convertido a Masaya en su feudo nepótico, cosa que no permitió a su vicepresidente José Rizo (2001-2005) hacer con Jinotega.
El embajador de EE. UU., Oliver Garza, Carlos Pellas, el presidente Alemán y Noel Vidaurre, se reunieron para designar al nuevo candidato, y que fuese orientada la Alianza-PLC a votar por Bolaños para las elecciones del 2000. Él, por sí mismo, no lo hubiese logrado nunca. Una vez en campaña, cuando las encuestas apuntaban a un triunfo de las fuerzas liberales, don Enrique se refería a Alemán diciendo que debía retirarse a hacer sus memorias, o irse a una isla caribeña, obviando que era el presidente honorario del PLC y que tenía otros atributos políticos. Una vez en la presidencia, vino lo inesperado: ¡echarlo preso! recordando así a Manuel Antonio de la Cerda y a Juan Argüello, en los albores de la República. Si Alemán se hubiese retirado como un consejero, ¿no lo habría echado preso?
Lo cierto es que la codicia por manejar al PLC no se hizo esperar. Surgió el movimiento 23 de Junio, liderado por el vicepresidente de Bolaños, el cual fue un fracaso pero dispersó a los genuinos liberales y a los partidos aliados.
El domingo 15 de junio del 2003 Bolaños se presentó a la Asamblea de Unidad Liberal, la cual se realizó en el Centro de Convenciones Olof Palme contando con una escuálida asistencia. Allí tomaron la palabra el señor Bolaños y Francisco Fiallos Navarro, el mismo que había acusado a Alemán.
Los partidos que invitaban: M23J, PLN, PALI, PLD, PLf1913 y PLI. Esto devino en un absoluto fracaso.
Hay que recordar que la bancada “Azul y Blanco” bolañista se reunió una noche antes del día que la Asamblea Nacional aprobó el desafuero de Alemán, en el hotel Intercontinental Metrocentro, con Mariano Suárez, el voto 47, en una fastuosa noche con finos licores al mejor estilo babilónico, cuyo edecán era Pedro Solórzano, delegado de Bolaños.
Los bolañistas cohabitaban con los del FSLN en una especie de “luna de miel”, al estilo parlamentarista francés; se dice que el secretario de Estado, Colin Powell, sugeriría posteriormente a Bolaños romper con el FSLN.
Posteriormente se formaría el Apre, de carácter oficialista: ¡otro fracaso!
Lo cierto es que la gestión de Bolaños no fue sino una continuación de las políticas del FMI y del BM, iniciadas por doña Violeta Chamorro y Alemán; no se vieron ni kioscos tecnológicos, ni las 100,000 viviendas ofrecidas en campaña bolañista.
Los liberales y demócratas existen, sobreviven dispersos, ¡la mesa quedó servida!
El autor es médico.
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