Cómo avanzar hacia la educación de calidad

En la actualidad el gasto público real por estudiante es inferior al prevaleciente a mediados de los años setenta. Esto impide alcanzar cualquier meta significativa en educación. Pero también implica que alcanzar el objetivo de asegurar una educación de calidad para todos los niños y adolescentes —donde se juega el futuro— conllevará a movilizar recursos importantes, cuya obtención solo será posible mediante una transformación del sistema tributario que asegure que todos los que tengan capacidad de contribuir lo hagan, y que aquellos con mayor capacidad económica aporten relativamente más.

Adolfo Acevedo Vogl*

En la actualidad el gasto público real por estudiante es inferior al prevaleciente a mediados de los años setenta. Esto impide alcanzar cualquier meta significativa en educación. Pero también implica que alcanzar el objetivo de asegurar una educación de calidad para todos los niños y adolescentes —donde se juega el futuro— conllevará a movilizar recursos importantes, cuya obtención solo será posible mediante una transformación del sistema tributario que asegure que todos los que tengan capacidad de contribuir lo hagan, y que aquellos con mayor capacidad económica aporten relativamente más.

Las demandas principales de fondos provendrán de la necesidad de mejorar sustancialmente la calidad de la educación, que muestra resultados abiertamente insatisfactorios. Por otra parte, estará presente una fuerte demanda por expandir fuertemente la cobertura en la educación preprimaria y postprimaria, particularmente la técnica y secundaria. Estas demandas son resultado de lo ocurrido en las décadas pasadas, que permitieron que la cobertura de la educación primaria fuera de alrededor del 87 por ciento. En secundaria, en cambio, la tasa de cobertura es solo del 45 por ciento.

Pese a los avances en la cobertura de la enseñanza primaria se requiere un esfuerzo considerable por asegurar la permanencia y la culminación en este ciclo de enseñanza, cuyas tasas son excepcionalmente bajas. Este gran esfuerzo es necesario además porque a medida que se avanza hacia la meta el progreso se hace cada vez más difícil, ya que supone atender a segmentos de la población que presentan mayores rasgos de marginación.

Ello conllevará la necesidad de programas relativamente amplios de subsidio de la demanda para compensar a los hogares por los costos privados y de oportunidad que representa enviar a los niños a la escuela. Lo mismo será necesario para asegurar la permanencia y la culminación en secundaria.

Por su parte, atender a los que hoy no están siendo atendidos en la educación postprimaria resultará mucho más costoso por alumno que lo que resulta actualmente, a menos que se termine una vez más sacrificando la calidad.

Ello es consecuencia de que la educación secundaria y técnica es más cara por alumno que la primaria, principalmente debido tanto a la exigencia de profesores y libros de texto más especializados, mayor remuneración relativa de los docentes, y a la necesidad de insumos más complejos. Pero dado que actualmente la inversión por alumno de secundaria es muy inferior a la de primaria, si se quiere ampliar la cobertura mejorando el nivel de aprendizaje se requerirá una inversión muy superior de recursos por alumno.

Por sí mismo, el logro de las metas de cobertura demandará de la disponibilidad de docentes, aulas y libros de texto suficientes, y centros escolares a distancias adecuadas.

Habrá que invertir en la contratación de los docentes necesarios, la construcción de nuevas aulas y la rehabilitación y mejoría de las existentes, acceso a servicios básicos y asegurar que todos los alumnos tengan acceso a los libros de texto.

Pero esto no toma en cuenta todavía el considerable esfuerzo de inversión adicional, que sería necesario para mejorar significativamente la calidad en todos los niveles. En realidad, aumentar la proporción de alumnos que completa un determinado ciclo de enseñanza, reducir la repitencia y elevar el aprendizaje de los alumnos, conlleva la exigencia de aumentar la calidad.

Pero la educación de calidad es más costosa, ya que se traduce en la necesidad de recursos para financiar los insumos básicos requeridos para lograrla. Examinemos algunos.

Los sistemas educativos con más alto desempeño atraen en forma constante gente más capacitada a la carrera docente. Esto se logra por medio de un riguroso proceso de selección de los que ingresarán a la formación como docentes (solo los mejores y los que posean los requisitos indispensables pueden ingresar), y buenos salarios iniciales (no inferiores a las de otras categorías profesionales).

El salario inicial o básico de la profesión docente debería nivelarse al salario promedio nacional para evitar sesgos adversos a la educación en la estructura de salarios relativos. De lo contrario, jamás se lograría atraer a los mejores candidatos a la profesión docente. Pero alinear el salario relativo de los docentes con el promedio nacional significará incrementar el gasto por estudiante, para una cobertura dada del sistema educativo.

Dado que el techo de la calidad de la enseñanza está dado por la calidad de los docentes, esto conllevaría no solo seleccionar a los aspirantes a docentes de entre los mejores candidatos, sino invertir de manera muy importante en la formación de los seleccionados, para dotarlos de los conocimientos y las destrezas adecuadas. Con estas premisas se eleva el estatus de la profesión, lo que facilitará la atracción de candidatos aún mejores.

Por otra parte, una mejora significativa de la calidad exigirá también una inversión considerable en términos de mejoría de la infraestructura escolar. Los datos de SERCE muestran que existe una fuerte asociación entre la calidad de la educación y la calidad de la infraestructura escolar en términos de disponibilidad de servicios públicos (agua potable, electricidad, teléfonos, sanitarios suficientes, desagües) y en términos de disponibilidad de bibliotecas, laboratorios, salas de cómputo, y otros.

(*)Economista

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COMENTARIOS

  1. La Colacha C. Vía
    Hace 14 años

    La buena educación comienza en la escuela primaria, desde el primer grado. Si los maestros son burros, si son el resultado de haberse «graduado» cortando café en los ochenta, no podemos esperar que los alumnos que llegan a la universidad dejen de rebuznar. Basta leer la ortografía con la que escribe la mayoría de los tinterillos que se hacen llamar «doctores» en Derecho. Dan lástima y vergüenza a la vez! Desde 1979 Nicaragua retrocedió 70 años en calidad educativa.

  2. Phd std UW USA
    Hace 14 años

    Hay que ser claros, La educacion Universitaria no es para cualquiera. Hay muchos que se dicen universitarios y ni escribir bien su nombre pueden. Incluso, hay universitarios que son tecnicos, y su productividad es tan baja que ni en 100 años recuperan lo que se le invirtio en la Universidad. Mi padre cuenta que en los 70s un estudiante de secundaria con 3er año aprobado trabajaba en un banco como cajero y la Univ publica no es para el que puede o el que quiere, sino para el que se lo merece.

  3. Reynaldo
    Hace 14 años

    Imaginemos esa gran ventaja amplia para introducirnos dentro del sistema educativo competitivo nos anivelarnos apuntando hacia el desarrollo prometedor tecnologico cientifico.
    Nicaragua promete si logra una meta la educacion secundaria universitaria de primera clase entrariamos a potenciar la calidad vida de los nicaraguenses.

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