Wilder Pérez R.
Ser policía en Managua podría no ser tan placentero en estos días. El agotamiento, la insolación y riesgos físicos es la receta de mediados de año.
No es la primera vez que pasa, y ocurre más a menudo entre las mujeres, confirmó un miembro del cuerpo de socorro.
Esa es solo una parte del riesgo que corren los policías después de estar varios días cubriendo largas jornadas de trabajo.
Otro riesgo es el de los accidentes. Un conductor imprudente se pasó llevando a uno de ellos frente a Radio Sandino.
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Primero fue el Repliegue, ayer cubrieron la celebración del 19 de julio, y faltan las fiestas de Santo Domingo de Guzmán. Eso sin tomar en cuenta los planes de seguridad rutinarios en cada distrito.
“Es pesado, uno no puede fallar”, aseguró un oficial que le dio cobertura a la celebración del 19 de julio, en honor al llamado “triunfo de la Revolución Popular Sandinista”, que derrocó a la dinastía de Somoza en 1979.
Según los uniformados consultados, hasta ayer tenían tres días de estar concentrados en la conmemoración, acaparada por el gobernante Frente Sandinista de Liberación Nacional.
Hasta ayer por la tarde solo una vez habían sido asistidos con agua. Si querían más, debían comprarla.
Uno de ellos no acababa su botella de agua, cuando vio aproximarse una camioneta a toda velocidad entre la multitud. Cuando identificó a un hijo de Daniel Ortega en ella, dejó caer su agua y adoptó una posición poco relajada, propia de un policía.
La mayoría hacen turnos de seis horas, día y noche. Pero desde este jueves por la mañana habría un solo turno, aseguraron los oficiales que prefirieron omitir su nombre.
La presión es tal, que el 7 de julio pasado, el capitán Elías Talavera González falleció mientras iba a marcha forzada resguardando el Mercedes Benz del presidente inconstitucional Daniel Ortega y su esposa, Rosario Murillo, durante la celebración del Repliegue a Masaya.
Ayer los que estaban “frescos” eran los “camisas azules”, que no son policías, pero tenían asistencia logística y armas nuevas.
Según informaciones previas a la celebración, al menos cuatro mil efectivos de la Policía Nacional estarían resguardando la actividad.
Algunos de ellos confirmaron que no solo venían de Managua, sino también de ciertos departamentos.
Por eso, ante cualquier descuido, algunos bebían agua, otros descansaban bajo un árbol o quiosco, unos más se sentaban en el suelo. “Si ocurre algo salimos corriendo”, dijo un grupo visiblemente agotado.

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