¿Cambio del gatopardo en el poder electoral?

Editorial: Cambio en el gato pardo en el Poder Electoral

Ha sido tan vehemente la demanda de la oposición de que se cambie a los magistrados del Consejo Supremo Electoral (CSE), para poder participar con un mínimo de confianza en las próximas elecciones municipales, que se podría creer que bastaría ese cambio para que los inmensos problemas del sistema electoral de Nicaragua quedaran resueltos.

Se conoce que la oposición parlamentaria, o sea el PLI, demanda que al menos tres de los siete magistrados propietarios que integran el CSE, sean independientes, escogidos entre los candidatos que propone la sociedad civil. Inclusive el PLI podría aceptar dos magistrados, pero a cambio de que se nombre como presidente del CSE a una persona “neutral”, escogida por consenso.

Sin embargo es obvio que un cambio parcial en la cúpula del poder electoral no garantizaría que las elecciones vayan a ser justas y limpias. La crisis del sistema electoral de Nicaragua no se resolvería ni siquiera en el hipotético caso de que Daniel Ortega aceptara los tres magistrados independientes que demanda la oposición parlamentaria. Esto sería solo hacer un cambio para que no cambie nada, en el sentido de la famosa expresión política de que: “Si queremos que todo siga como está, es necesario que todo cambie”, la cual está contenida en la novela El Gatopardo del autor italiano del siglo pasado, Giuseppe Tomasi de Lampedusa.

El PLI apoyó la reciente reforma de la Ley Electoral que propuso e hizo aprobar Daniel Ortega, porque supuestamente le garantizaba a la oposición mejorar su participación minoritaria en las estructuras del poder electoral. Pero cuando el Consejo Supremo Electoral nombró a los presidentes de los consejos electorales intermedios que de acuerdo con la norma de representación establecida en la ley le corresponden al PLI, designó al mismo tiempo a administradores electorales que asumieron de hecho y están usurpando las prerrogativas y responsabilidades de los presidentes opositores, dejándolos sin ninguna posibilidad de ejercer las funciones y controles que legalmente les corresponden.

Semejante abuso del orteguismo demuestra o confirma que los cambios parciales y formales en el poder electoral no mejoran ni modifican en nada la situación. Lo que se necesita en el CSE —y lo mismo se puede decir de la Corte Suprema de Justicia— es una transformación radical de todas sus estructuras: superiores, intermedias e inferiores. Solo así se podría confiar en que volvería a haber elecciones justas y limpias, que los votos serían contados tal como los depositen los ciudadanos, no como le conviene al caudillo y al partido gobernante.

Pero ese cambio radical será posible solo cuando el régimen orteguista caiga en crisis, la cual es inevitable, y la oposición tenga fuerza suficiente para hacer posibles las transformaciones democráticas que necesita Nicaragua.

COMENTARIOS

  1. Jose Matamoros
    Hace 14 años

    Cual oposición?
    Lo que hay es Kupia Kumi

  2. fern4BFando
    Hace 14 años

    La única forma en que este medio no acusaría de fraudulentos a los miembros del CSE es si el CSE decidiera regalarle las elecciones a la pandilla de Montealegre, Jarquín, etc. El hecho de que el pueblo no quiera nada con los politiqueros corruptos del pasado, no tiene ninguna importancia. Mientras el pueblo quiera ver al país saliendo de la miseria de la mano del actual gobierno, se arriesga a que lo acusen de antidemocrático fraudulento y esclavo.

  3. roberto
    Hace 14 años

    Eso seria como pedirle a Chavez a que desmantele su estructura gubernamental que lo protege y mantiene en el poder. Sabemos con toda la certeza del mundo, que Ortega al igual que su pana de Venenzuela, son individuos arrogantes, incapaces de verse en el espejo de la equidad y transparencia gubernamental, por lo tanto, se necesita de una verdadera crisis para que en nuestro pais se efectuen los cambios apuntados, pero entonces cabe la pregunta de que «Crisis» estamos hablando en este caso?

  4. Gustavo
    Hace 14 años

    Ya parecen discos rayados con la sonsera de los magistrados y de que habrá fraude, qué esperanza tienen estos ilusos sin tienen ni fortaleza ni criterios políticos-partidarios para pretender que se haga lo que las nenas dicen!!! No tienen fuerza ni arraigo entre la población, a ver paguen una encuesta y pregunten al pueblo si el Ratón, el Feo o Pancho son merecedores de confianza y respeto para acatar lo que dicen!!!!

  5. Mendoza S.
    Hace 14 años

    La palabra de Dios dice que a lo malo le llamaran bueno y a lo bueno malo. para los corruptos, vividores que se han aprovechado de estos gobiernos dictatoriales no quieren ver como el pueblo nicaraguense esta siendo ultrajado e irrespetado hasta en sus mas minimos derechos. El Orteguismo es la lacray escoria mas recalsitrante que ha parido esta nacion. Dios nos libre de estos seres irracionales que solo tienen competencia para el fraude, el robo, la intimidacion.

  6. Nicasio
    Hace 14 años

    El planteamiento del señor sancho esta fuera de toda realidad del Pais, el querer cambiar el sistema de justicia y electoral debe tener un fuerte apoyo y conduccion, eso lo tiene el Gobierno Actual, las elecciones se ganan en la JRV, con los fiscales y con las actas de cada una de las JRV, no hay capacidad de la oposicion de poner Fiscales entonces no deben llorar. porque hay sandinismo para largo.

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