Lucía Navas
Poco a poco la marca Esso desaparece del país y la de Puma es más notoria, y ese “cambio de piel” también incluye cambio de nombre de las tiendas On the Run.
Esto es solo parte de lo que incluye la compra de las operaciones de abastecimiento y comercialización de combustibles de ExxonMobil en Centroamérica, por la compañía de origen suizo Puma Energy.
Ese cambio también tocó a Daniel Mencía, quien fue trasladado de Honduras a asumir la gerencia general de Puma en Nicaragua. Dice estar acostumbrado a enfrentar los retos, sus 20 años en el negocio petrolero le dan esa preparación.
“Te puedo decir que es sumamente interesante este negocio. Todos los días hay cosas que aprender, siento que somos una industria no tan bien comprendida, por lo compleja que es. Es una industria de muchos ceros y esos ceros dan la fácil impresión que hay mucha ganancia. Sí son muchos ceros porque cuando llega un barco hay que pagar esa plata y luego recuperarla. Pero al final del día es algo bueno”, afirma.
¿Cuál es el interés de Puma en tener más presencia en la región?
Puma se establece en Guatemala en los noventa y desde entonces ha tenido un crecimiento bastante fuerte, sobre todo en los mercados emergentes y siendo la región centroamericana uno de estos lugares emergentes, ya que claramente es uno de los objetivos que tenía de crecimiento. ¿Cómo ha sido? De adquisiciones como el que estamos haciendo en este momento de todos los activos de Exxon Mobil. Con asociaciones, en algunos (casos) hacer sociedades con compañías existentes y la otra su propio crecimiento orgánico, o sea donde yo estaba operando voy ampliando mis operaciones. Y esa ha sido una fórmula de éxito de los últimos 14, 15 años que tiene de existencia Puma.
El enfoque ha sido en los mercados emergentes, porque son los motorcitos de economías que se están generando a nivel global, donde se están creando las necesidades de energía, las oportunidades de negocios son en todos estos tipos de mercados, y es por eso precisamente que nos hemos vuelto casi expertos en trabajar en mercados emergentes. Aquí hay todo por hacer. Realmente tenemos espacio para crecer. Solo para arriba se puede ir y queremos ser parte de ese crecimiento y hemos demostrado ser un proveedor confiable, ágil, que nos adaptamos rápidamente a las condiciones cambiantes que hay en este tipo de mercados.
¿Qué oportunidades identifican en Nicaragua, la cual siempre se dice que es un mercado pequeño?
Es un mercado pequeño, no diremos que es grande, pero es de los que están en crecimiento y ahí es donde nos interesa estar. Nos hemos consolidado y fortalecido regionalmente, porque sí son mercados pequeños cada uno de los países, pero nuestras operaciones regionales nos han vuelto el suplidor más grande de combustibles en Centroamérica y eso demuestra la fortaleza de ese crecimiento.
Revisando las cifras del MEM (Ministerio de Energía y Minas), en el primer trimestre del año hemos tenido un crecimiento (en el país) de 8.7 por ciento en el consumo de gasolinas y el diesel si está un poco más moderado con 2.4 por ciento. En otras economías más bien vemos números negativos y parte de eso es el crecimiento de la población vehicular de Nicaragua o en la región, las necesidades de energía que se están generando para la estructura agrícola. Relativamente son pequeños pero son mercados importantes.
¿Cuál es el plan de inversión inmediato?
En este momento estamos enfocados en el programa de cambio de nombre. Ya hemos cambiado 11 de las 37 estaciones de servicio y esperamos que para finales de septiembre tengamos todas las estaciones con la marca Puma. Después vendrá el cambio de las tiendas de conveniencia. Estamos terminando de armar el formato de lo que serán las nuevas tiendas. Puma maneja una marca que se llama Súper 7, la tenemos en África, en Centroamérica y otros lugares en el mundo. Arrancaremos con una renovada imagen. Paralelamente estamos viendo las oportunidades de negocios que se están dando. Hay aceptación de parte de los operadores de estaciones de servicios que tienen proyectos nuevos, hay industrias que se nos han acercado y quieren tener la marca Puma y de igual manera estamos saliendo a ver los clientes, sus necesidades y cómo los podemos atender.
En la presentación oficial de la empresa usted mencionó que la mayoría de las estaciones pasarán a ser administradas por particulares
Son estrategias de cada petrolera. Normalmente en el negocio del combustible las compañías son dueñas en parte de su cadena de distribución y otra parte la manejan a través de franquicias de terceros. En ocasiones estas estaciones propiedad de la compañía son operadas directamente, ese era el caso de la Esso. Puma lo que dijo es “me gusta trabajar con el empresariado local, porque siento que el mejor modelo de negocio es cuando tengo de socio a un empresario local”. Entonces pasamos un proceso de selección de empresarios y en base a esto fuimos entregando las estaciones de servicios. Toda la operación y administración de las estaciones de servicios Puma hoy por hoy están en manos de nicaragüenses.
¿Tendrán responsabilidad de asegurarse de la calidad que se brinde? Se dio un desabastecimiento de combustibles porque los administradores no pidieron suficiente, porque el precio del petróleo estaba barato…
Tenemos un programa de seguimiento al operador, porque la estación es la franquicia más vieja que hay en el mundo. Entonces trabajamos estándares de operaciones, de servicios, verificando el manejo de inventario y muchos de estos casos, créame, es parte de la curva de aprendizaje para mejorar. Sin ser soberbio, creo que tenemos el mejor programa de manejo de estas franquicias.
Las fluctuaciones del precio del petróleo son drásticas. ¿Cree que habrá estabilidad?
El petróleo es un negocio donde entran muchos factores: oferta, demanda, factores geopolíticos, el valor de las monedas, cómo está el dólar frente al euro y el oro. Hoy hay tantas variables que entran en el juego que se ha vuelto bien complejo de predecir. Si yo supiera qué va a pasar con el precio del petróleo créame que estaría en una isla descansando y con millones en el banco. Pero viendo todas estas cosas creo que Nicaragua, siendo un país completamente importador porque acá no producimos ni una gota de petróleo, y siendo un mercado tan pequeño que no hacemos nada para mover el precio, tenemos que estar claros que somos un pedacito de papel subidos en una gran ola. Entonces debemos hacer el mejor uso posible de la energía.
¿Impacta cuando hay bajas fuertes?
Sí hay impactos. Pero eso es parte del negocio y se va manejando porque no se puede especular, porque uno no sería confiable en el suministro. Yo no puedo estar comprando barquitos. Hay ciertos instrumentos financieros que se usan para manejar estos subes y bajas que son complejos, pero sí son parte de todo que está detrás del juego del petróleo.
Los datos oficiales indican que no se importó petróleo crudo en dos meses…
Sí. El 13 de enero, antes que tomara Puma control de la refinería, hubo un incidente en el transformador catalítico de la refinería, lo cual requirió hacer unas reparaciones y al mismo tiempo las refinerías, una vez al año, tienen un paro de tres semanas para mantenimiento. Entonces se aprovechó ya que estaría parada por las reparaciones para hacer ese mantenimiento rutinario y por eso es que no hubo importaciones de crudo durante ese período.
¿Somos exportadores de petróleo? Se reflejó en los datos.
No. Tuvimos una exportación durante este período —creo que ha habido dos en la historia de la refinería— y básicamente obedeció que teníamos un crudo, que es un capital, que no íbamos a poder refinar y lo que hicimos fue venderlo para poder tener esa plata. Fue a El Salvador donde también somos los dueños del 65 por ciento de la refinería de El Salvador. Pero aunque somos los mismos lo vendimos.
¿Con la refinería de aquí qué planes hay?
Nuestros planes ahorita es tener el mercado para que la refinería pueda correr mayores crudos diarios, aumentar la producción. Estamos buscando el mercado para tener lo óptimo y ser más eficientes. Tiene limitaciones, pero también cosas para aprovechar como la temporada seca para sacar asfalto. Hay momentos de tener más full oil para poder atender toda la demanda de generación térmica, porque después, cuando entre la parte eólica y geotérmica, habrá un cambio grande. El mercado en el primer trimestre cayó un 19 por ciento en el full oil, por todo lo que ha entrado de geotérmica. Es un cambio para bien de Nicaragua de ir balanceando su matriz energética. (Pero) Ahora yo tengo que buscar dónde meto ese full oil. Son retos por lo que le digo que no es aburrido trabajar acá.
Organizaciones de consumidores piden volver a regular los precios de los combustibles, por la queja que internamente no se mueve el precio como en el exterior.
Yo siento que todo lo que es regulación va en perjuicio del consumidor. Hay ciertas partes que se deben regular: seguridad, de servicios, ese tipo de cosas, pero en precio todo depende del mercado internacional. Y lo que trabaja de margen (de ganancias) las empresas en mínimo. Entre más alto es el precio, más bajo es el porcentaje. Todo mundo cree que cuando los precios suben uno gana más y es al contrario, porque no se puede transmitir tanto (al consumidor).
¿Con Albanisa cómo quedó el contrato?
Albanisa es un proveedor para el país de derivados y todo viene de Venezuela y ese país es un proveedor natural para la región.
Se cuestiona que acá pagamos combustibles más caros por la intermediación de Albanisa…
Acá el precio del combustible va de acuerdo al mercado, no hay un sobreprecio. Acá lo que sucede es que es un mercado pequeño, ineficiente, entonces no se pueden importar las cantidades de petróleo que se puede hacer a otros lados.
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