¿Cómo puede el gobierno de los Estados Unidos conciliar la verdadera razón del waiver de la propiedad, con los atropellos a la misma de parte del gobierno de Nicaragua? La caricatura de LA PRENSA del pasado sábado 14 de julio, día de la Toma de La Bastilla, es una muestra clara de la incoherencia de dicho waiver.
Para el gobierno del señor Barack Obama, lo importante es proteger y defender a sus ciudadanos por doquiera que estos se encuentren, y no es que eso sea malo, por el contrario, eso es lo que tienen que hacer todos los gobiernos por sus ciudadanos. La protección de los ciudadanos estadounidenses en Nicaragua, hoy por hoy, es de orden económico y tiene que ver con la cancelación de sus propiedades confiscadas por el gobierno sandinista, mediante un acuerdo que el gobierno de Nicaragua suscribió con el gobierno de Estados Unidos.
El incumplimiento de ese acuerdo por parte del gobierno de Nicaragua acarrea sanciones económicas para el pueblo nicaragüense. Pero en el juego están involucrados dos waivers: el de la transparencia fiscal, que tiene que ver con todas las violaciones de nuestro Gobierno para con el pueblo y el de la propiedad, que tiene que ver con el pago de las indemnizaciones a los ciudadanos norteamericanos. El waiver de la transparencia Estados Unidos se lo negó al gobierno del presidente Ortega, lo cual quiere decir que están enterados de la destrucción del sistema democrático en nuestro país.
Si Estados Unidos se ha constituido en el paladín de la democracia mundial, lógico es que pensemos que esa negativa represente futuras sanciones para Nicaragua, pero la lógica no trabaja en este caso, porque resulta que lo que nos afecta a nosotros como pueblo no es la falta de transparencia, sino el incumplimiento del pago acordado a los ciudadanos norteamericanos. Si el gobierno del comandante Daniel Ortega cumple con el pago acordado y llena la cuota preestablecida de ciudadanos gringos indemnizados, no hay sanciones económicas y hay acceso a los préstamos de los organismos internacionales.
Pero en Nicaragua se sigue violando la Constitución, se siguen fraguando fraudes electorales, se siguen destruyendo las instituciones, se sigue afianzando la dictadura y se siguen robando las propiedades que el Gobierno ordene.
El vergonzoso caso de la familia Rappaccioli, en Diriamba, que por órdenes del que manda en el país, la Policía se tomó violentamente una propiedad que tiene años de pertenecer a la familia citada, es una prueba palpable de la realidad de los waivers y no contentos con eso, agredieron como si se tratara de una vulgar delincuente, a la señora Rappaccioli, que en esos momentos se encontraba presente.
Finita la comedia, los gringos, felices con su dinero; el gobierno de EE. UU., satisfecho por el compromiso cumplido; el gobierno del Presidente inconstitucional, Ortega, premiado con el acceso a los préstamos internacionales y la dictadura orteguista sigue maltratando al pueblo nicaragüense con toda clase de abusos, violaciones y despojos ilegales, ante la mirada indiferente de la democracia del norte.
¿Será cierto lo que dijo un político hondureño hace algunos años? “Los Estados Unidos son un aliado dudoso”.
El autor es comentarista político.
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