Por: Amalia del Cid
El mayor promotor del reciclaje en Nicaragua y uno de los principales defensores del río San Juan, casi no tiene vida social. Kamilo Lara lleva una existencia tranquila y sedentaria enfrascada en su trabajo ecológico. Su pecado es la ira, dice, pero la controla “gracias a la Palabra de Dios”.
:::¿Tiene mascota?
Un conejo, una tortuguita que apareció con las lluvias y un par de aves de lujo que me obsequiaron. Estoy tratando de liberarlas.
:::¿Cuál es el mejor consejo que le han dado?
Hacer el bien y no mirar a quién.
:::¿Y el peor que usted ha dado?
Decirle a alguien: “Una no te hace daño”.
:::¿Toma mucho licor?
Lo dejé hace 10 años.
:::¿Ahora cuál es su vicio?
El trabajo.
:::¿Cuál deporte le gusta?
El beisbol. Le voy al Bóer. ¡Aunque sea malo! (ríe).
:::La anécdota de la que se avergüenza.
Cuando estaba en segundo de secundaria me robé un paquete de cigarros de la pulpería de mi mamá y lo fui a repartir al colegio.
:::¿Y qué pasó?
Expulsaron a mis compañeros y mandaron a llamar a mi mamá. A raíz de esa lección, nunca he fumado (ríe).
:::¿Qué lo hace reír?
Las vainas que les pasan a mis amigos.
:::¿Y se ríe de las que le pasan a usted?
En ese caso no (ríe). ¡De esas no me río!
:::¿Cuál es su pecado capital?
La ira. Me pongo iracundo cuando creo que tengo la razón y no me la dan. Pero aparento ser de paz.
:::¿Eso es hipocresía o autocontrol?
Autocontrol. Antes me dejaba llevar más.
:::¿Cómo se define en una palabra?
Soñador.
:::¿Es un sueño salvar al río San Juan?
Sigue siendo un sueño, porque los conflictos limítrofes no van a parar. Pero aún hay esperanza.
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