La Responsabilidad Social Corporativa (RSC), también llamada Responsabilidad Social Empresarial (RSE), puede definirse como la contribución activa y voluntaria al mejoramiento social, económico y ambiental por parte de las empresas, generalmente con el objetivo de mejorar su situación competitiva y valorativa, y su valor añadido.
La RSC va más allá del cumplimiento de las leyes, dando por supuesto su respeto y estricto cumplimiento. En este sentido, la legislación laboral y las normativas relacionadas con el medioambiente son el punto de partida con la responsabilidad ambiental. El cumplimiento de estas normativas básicas RSC son las obligaciones que cualquier empresa debe cumplir para realizar su actividad.
Por razones diferentes, Tip-Top Industrial, Cainsa y otras empresas más, se fusionaron quizás pensando solamente en dos de las variables (económica y empleos) del componente (RSC), pero provocando daños al ambiente, no solo del entorno en donde operan, sino alrededor de decenas de kilómetros donde están depositando sus residuos.
El municipio de Nindirí no cuenta con alcantarillado sanitario, ni posee la capacidad para recolectar todos los desechos sólidos que genera su población. Estos últimos son acumulados en un basurero.
En la semana del 21 al 25 de mayo pasado, hice un recorrido por Nindirí y Ticuantepe, con énfasis en la observación de la deposición ilegal de los desechos sólidos. Encontré más de cinco grandes agujeros, sin revestimiento alguno, en los cuales la empresa Tip-Top Industrial está depositando todos sus desechos sólidos y aguas residuales.
También es muy peligrosa la cantidad de productos médicos y de condimentos vencidos (pasas, achiote y otras especies) que están siendo depositados en el mismo sitio, y algunos de ellos son mal incinerados. Desconozco si esto lo hace el supermercado que opera en Nindirí o es autorizado por Minsa municipal.
Podrán argumentar las empresas que subcontratan a quienes les brindan el servicio de deshacerse de los desechos industriales. No es sorprendente que estos desechos están siendo tercerizados, y como siempre, los empresarios evadiendo el marco legal ambiental nacional.
Este episodio no termina con la deposición irresponsable de los desechos sólidos, al sureste de la “Churequita” de Nindirí. A principios de este año, irrumpió un nuevo asentamiento (Valle el Volcán), a menos de 20 metros de donde se localizan los huecos con los desechos, en donde habitan aproximadamente 37 familias con más de 150 personas (40 por ciento son niños). ¿Cuál será la autoridad que debe atender este problema?
En este tema hay varias instituciones involucradas: empresarios, gobierno municipal, delegaciones del Marena, Minsa, Procuraduría Ambiental, derechos humanos, etc. Pregunto: ¿Dónde están las ONG, quienes en sus misiones y visiones dicen velar por el ambiente, el Club de Jóvenes, la Comisión Ambiental de la Asamblea Nacional, la asesoría ambiental del señor presidente? ¿O es qué la leyes en este país están formuladas solo para los pequeños empresarios, para los flacos, y no para los grandes de sacos y corbatas, los inversionista cheles y gordos?
No señores, debemos hacer realidad el “bla bla” de resarcir los derechos a la población nacional y además no olvidemos que la ley es dura pero es la ley, por lo tanto debe de ser aplicada a todos por igual.
El autor es consultor independiente.
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