Bocones y patriotismo
El calificativo de bocón suele aplicarse a animales que tienen la boca, hocico o fauces muy grandes, capaces de tragarse cualquier cosa, pero cuando se refiere a personas, se alude a ellas como que dicen cualquier cosa pretendiendo hacer creer a los demás que ellos son lo que pregonan ser. El Diccionario de la Real Academia de la Lengua define a un bocón como: “persona que habla mucho y echa bravata y que tiene costumbre de mentir”. En Nicaragua, según parece, el más grande patriota es el siempre inconstitucional “presidente” de nuestro país, o deberé decir el bocón más grande, ya que predica a los cuatro vientos un patrioterismo barato que ni él mismo se cree. Dice el Diccionario de la Real Academia de la Lengua, que patriota es: “persona que tiene amor por su patria y procura todo su bien”. Un patriotero es, al contrario, alguien que alardea excesiva e inoportunamente de patriotismo, pero que está muy lejos de la verdad.
En nuestro país, desgraciadamente el término patriota se ha comercializado hasta la saciedad, ya que cualquiera que haya luchado en contra de cualquiera, exige su ración del botín, dizque por defender a la patria. ¿Por qué no siguen los ejemplos de los verdaderos patriotas que enorgullecen a los demócratas nicaragüenses? Me refiero en primer lugar al más grande de todos los patriotas y verdadero héroe nacional, general Benjamín Zeledón, inspirador de la gesta del mismo Sandino, existiendo entre ambos, claro está, enormes diferencias de fondo.
Sea como haya sucedido, Sandino ni soñaba con el asunto cuando ya Zeledón había entregado todo su amor patrio y hasta su vida por la libertad y el bienestar de su patria. Lo cierto es, que si los dirigentes de ahora tuvieran siquiera un asomo de Zeledón o de Sandino… Nicaragua sería una verdadera república, en la que su pueblo no se debatiría en la incertidumbre de conseguir un empleo al cual tiene derecho por mandato constitucional, y a no ser obligado a gritar consignas ni a manchar paredes, postes, puentes y demás, so pena de ser despedido por los nuevos “patriotas” que se han repartido el país como si fuera el botín obtenido en su fratricida lucha.
¿Qué sentirían José Dolores Estrada, Patricio Centeno, Benjamín Zeledón, Sandino y demás verdaderos patriotas, si vieran lo que aquí sucede, a pesar de haber ellos luchado por el bienestar de los nicaragüenses? Sin duda alguna, iniciarían otra revolución para tratar por enésima vez de conseguir sus ideales. Contra viento y marea, hago mío el sueño del doctor Pedro Joaquín Chamorro Cardenal: “Nicaragua volverá a ser República”.
Ramón Pineda, Jinotega
Premios por servicios prestados
En la tranquilidad de mi hogar leía en LA PRENSA del 3 de julio el titular decía: “En septiembre vuelve Rigoberto López Pérez”. Inconscientemente me trasladé al 21 de septiembre de 1956 cuando el héroe nacional Rigoberto López Pérez regresa de El Salvador para ajusticiar al dictador Anastasio Somoza García que se mantenía en el poder gracias a los fraudes electorales y pretendía a cualquier costo reelegirse aunque fuera en contra de la Constitución. Por precipitado cometí el error de pensar eso, pero se trataba de la remodelación del instituto que lleva el nombre de este héroe y la finalizan en septiembre.
Sentí que “me tomaron el pelo”, me causó risa y recordé a la teniente Nelba Blandón encargada de la férrea censura que la primera dictadura de Daniel Ortega imponía a LA PRENSA, ella jamás dejaría pasar ese titular. Pasé la siguiente página, por coincidencia todo el espacio lo ocupaban el papá, el hermano y el sobrino de la teniente censuradora; denunciaban cómo tuvieron que pagar un cuantioso rescate por su sobrino que fue secuestrado en Matiguás y según ellos el autor intelectual fue el actual cónsul de Ortega en San Francisco USA.
Es algo normal que los dictadores premien a los que les son fieles. La gran hazaña del cónsul en Nueva York fue dirigir junto a Gustavo Porras un peligroso grupo de turbas orteguistas, para sitiar la embajada gringa en Managua y lanzar morteros y bombas dentro de la sede diplomática. Otros premiado con cargos importantes son el que dinamitaba los templos católicos en los pueblos y los que mataron a sangre fría al carismático líder empresarial Jorge Salazar Argüello. Mientras de forma pasiva y en nuestras casas esperamos que Dios intervenga y nos libre de tanta maldad, más de alguna persona nos recuerda que el pueblo tiene el gobierno que se merece.
Leopoldo Villalta López, Matagalpa
¿Quién dice que las letras no son exactas?
Algunas veces no le prestamos importancia a la lengua y a la literatura, pero quiero decirles que es la disciplina más exacta al igual que implican las matemáticas. ¿Por qué aseguro esto? Si bien sabemos unos neófitos dicen que ¡no! y no le prestan la importancia que se merece. No obstante les explicaré en que resulta su exactitud.
La exactitud de la lengua escrita se da en dos facetas, ortográficamente, y morfológicamente: ortográficamente el lenguaje escrito se puede medir por sus reglas y acepciones y morfológicamente por su raíz y desinencia de la palabra.
Un cambio ortográfico produce un error de comprensión, un morfema mal utilizado origina un error de percepción. ¿El arte de escribir también es o no es exacto? Es como el cálculo matemático o una contabilidad un número mal puesto hasta puede llevarte a la cárcel o crearte insomnio en las noches.
¿Y la literatura qué sugiere, se preguntarán? Un libro mal escrito no te da ganas ni de ojearlo. Así como también los que nos dedicamos al difícil arte de escribir estamos comprometidos con la gente que nos lee para dar además de entretenimiento dar soluciones y planteamientos veraces.
La lengua culta es más difícil apropiársela que la lengua del día a día y algunas veces entenderles resulta más complicado, pero es lo más fácil solo es recordar tus conocimientos y ponerlos en prácticas, aunque hay personas que les cuesta más esta labor porque comenzaron a leer tarde. Para concluir se puede decir, que por ignorar tal oficio no podemos minimizarlo por mucho que no aparente.
El arte de escribir es tan exacto, que no solo llega al corazón, sino al alma y a la razón.
Lésther Alfaro, escritor
Acusación a periodista
Por este medio presento una queja formal contra la periodista Auxiliadora Martínez por la publicación de una nota con contenido mal intencionado. El martes 10 de julio se publicó en LA PRENSA una nota informativa sobre el mal servicio de energía en la ciudad de Camoapa y en su interior hay un entrecomillado con una adjetivación de carácter político, como si yo le hubiera brindado una entrevista a la corresponsal Martínez. Quiero aclarar que en ningún momento le he dado entrevista alguna y lo único que hice fue compartir con ella, vía correo electrónico, una carta dirigida al señor presidente de la República, donde pedimos revisión y solución del problema planteado.
Personalmente creo que se ha afectado a una causa noble de carácter comunitaria. Nuestra tarea como medio de comunicación en Camoapa es informar y la carta dirigida al presidente de la República fue un ejercicio de intermediación sin ningún matiz político y mucho menos partidario.
Juan Carlos Duarte Sequeira, director Radio Camoapa
Contestación de la periodista
Con respecto a la queja y exigencia de una aclaración, de parte del licenciado Juan Carlos Duarte, propietario y director de Radio Camoapa, sobre la nota publicada este martes en la sección Departamentos, titulada “Reclaman mejor servicio”, aclaro que en ningún momento he faltado a la verdad. Reitero que el lunes, en horas de la mañana, sostuve una conversación telefónica con el señor Duarte, quien compartió sus comentarios y malestar por el mal servicio, además le comenté que sacaría una publicación abordando el problema, pero en ningún momento fue mi intención generar alguna incomodidad, al contrario traté de elevar el problema para que las autoridades competentes tomen cartas en el asunto y le den una pronta solución.
Auxiliadora Martínez
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