Caracas/EFE
Autoridades del gobierno del presidente de Venezuela, Hugo Chávez, y de la Conferencia Episcopal Venezolana (CEV) se reunieron ayer en Caracas para terminar de acabar con la diatriba que ha caracterizado la relación entre ambas instituciones y restablecer el “respeto político y personal”.
“Hemos venido a expresar nuestra intención, más allá de los desacuerdos que ha habido entre ambos instituciones a lo largo de estos 13 años (de Chávez como presidente), de restablecer un clima de respeto institucional y también de respeto político y personal”, dijo el vicepresidente Elías Jaua, tras la reunión.
El presidente de la CEV, monseñor Diego Padrón, añadió en la rueda de prensa conjunta con Jaua que efectivamente la reunión se enmarcó en “la búsqueda de una relación que sea muy respetuosa y que vaya siempre por los canales institucionales”.
Durante la comparecencia ante los periodistas Padrón usó el teléfono de Jaua para conversar con Chávez y se le escuchó saludarlo y comprometerse a reunirse próximamente con el jefe de Estado.
Casi la totalidad del pueblo venezolano “es cristiano y la mayoría es católica y apoya al Gobierno”, remarcó Jaua y añadió que, por ello, “solo pide comprensión y respeto por parte de las autoridades de su Iglesia católica”.
Aunque las declaraciones altisonantes son intermitentes desde el inicio de la gestión de Chávez, en febrero de 1999, la relación amenazó con la virtual ruptura hace dos años.
En julio de 2010 Chávez llamó “cavernícolas” a los prelados luego de que la CEV respaldara al cardenal Jorge Urosa, quien acusó al presidente de violar la Constitución y pretender instaurar una “dictadura comunista” escudándose en llevar al país hacia el “socialismo del siglo XXI”.
Chávez anunció entonces que dedicaría su vida a criticar a Urosa y ordenó que se revise un convenio de 1964 mediante el cual el Estado le concedió privilegios a la Iglesia católica por sobre otras religiones, y compromete recursos estatales para financiar obras sociales y también proyectos educativos católicos. El asunto no pasó a mayores.
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