Por Edgard Rodríguez
Aun cuando no tenemos una estrella o quizá ni jugadores que desarrollen papeles de mucho protagonismo en el beisbol de las Ligas Mayores, los cuatro nicaragüenses que han actuado hasta ahora en la Gran Carpa, no lo han hecho mal. Han peleado.
Wilton López y Vicente Padilla, cuyas funciones son mantener al enemigo con la cabeza bajo el agua mientras el rematador les da el tiro de gracia, son los más destacados, mientras Everth Cabrera y Erasmo Ramírez luchan por hacerse notar.
López, quien está saliendo del taller de reparaciones, marcha con 3-0 y 2.51, cifras de respeto para un relevista, tras 32 intervenciones. Ha asestado 26 ponches en 32.1 innings, con cuatro boletos y 27 hits permitidos. Wilton solo deja anotar a siete de 24 corredores heredados.
Padilla tiene 2-0 y 3.94. De no ser por los Yanquis, que lo han tratado duro, su efectividad sería similar a la de López. Pero tiene 19 “holds” (juegos sostenidos). Propina 32 ponches en 32 entradas, con 35 hits y nueve bases. Y solo le anotan tres de 24 corredores heredados.
Cabrera tiene .239, que es un promedio bajo. Su línea es sobre .250, pero tiene chance de alcanzarla. Lleva 37 hits en 155 turnos, con 17 anotadas y 11 remolques. Lo mejor son sus 15 robos en 15 intentos, además de su buen guante y su brazo, que son sus mejores herramientas.
Erasmo pasó de ser un muchachito nervioso, a un tirador con presencia sobre el box. Su trabajo ante Oakland, aunque perdió, demostró que pertenece a las Mayores. Tiene 0-2 y 3.82 en 11 salidas, con 25 ponches en 30.2 entradas, pero sin dudas, lo mejor de este joven, aún no lo hemos visto.
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