Tammy Mendoza y Gloria Picón
La evidente molestia de Rosario Murillo fue la más notoria novedad de la edición 33 del Repliegue Táctico que celebra cada año el Frente Sandinista.
Ortega dijo en breves palabras y sin mayores adjetivos que el Repliegue era en homenaje a los héroes y mártires de la Revolución y escuetamente recordó a Tomás Borge Martínez.
Al final del discurso también dedicó la “marcha” al pueblo de Paraguay.
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Aunque en la tarima se colocó al lado del presidente inconstitucional Daniel Ortega, esta vez no habló ni lo presentó como es habitual. Al contrario, lució molesta y con el semblante apagado.
Esta vez su primera dama no estuvo pendiente de él. Lucía preocupada, inquieta y se ausentó en varias ocasiones de la tarima.
El Repliegue cambió de fecha, hora y protagonistas. Aquella acción silenciosa de guerrilleros y civiles que se replegaron hasta Masaya para evitar ataques de la Guardia Nacional es un recuerdo transformado en carnaval.
Música, bailes, alcohol. Mucho alcohol. Por eso un grupo de jóvenes catapulta a su flaco amigo, mientras él grita eufórico. Se identifica como miembro destacado de la Juventud Sandinista en su barrio. Está orgulloso. “Mi mama me traía, tengo el rojo y negro en la sangre. Para mí el Repliegue es caminar”, dice el muchacho de 17 años, justificando su presencia. Celebran con “guarón”.
Después del discurso repetitivo de Daniel Ortega, dan la señal de partida. La estampida de gente deja a su paso caídos y borrachos en el piso.
El regaño
Ortega arrancó el recorrido a pie y Murillo siguió dentro del Mercedes Benz.
El oficial Canal 6 de televisión captó incluso una escena donde se ve a Murillo llamando a Ortega, discuten y lo regaña. Él luce tenso y acomoda el cuello de su camisa mientras ella sofocada hace ademanes y le replica. El periodista de Canal 6 quiere salirse del embrollo y deja de filmarlos, e incluso pide “no tome fotografías, amigo” a los otros fotógrafos que ya se han enterado de la escena.
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