Elízabeth Romero
Después de más de dos meses que Ana María Martínez, madre de Militza Matute Martínez, introdujo una denuncia en la Fiscalía, a través de la cual demandó se inicie una investigación sobre la violación de la que fue víctima su hija en una escuela de Medicina de Venezuela, esa institución decidió investigar.
Martínez fue citada por la Fiscalía de Bluefields, Región Autónoma del Atlántico Sur (RAAS), para que se presentara a esa delegación a ampliar la denuncia.
La abogada del Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (Cenidh), Marjorie Rodríguez, refirió que pese a que en abril pasado la ministra de Salud, Sonia Castro, llamó a Martínez asegurándole que le brindaría atención médica a Militza, a la fecha ningún especialista está evaluando a la joven.
Es más, dijo Rodríguez, lo único que le enviaron a Martínez para apoyarla en la atención de Militza, fue una camilla “sarrosa” que esta la regresó porque ni siquiera la podía mover.
Rodríguez recordó que un neurólogo del hospital militar establece en el epicrisis médico, que en Nicaragua no hay medios para poder realizarle a la joven estudios especializados que indiquen el padecimiento y poder indicarle el tratamiento adecuado.
Es por ello, que Martínez ha urgido ayuda para trasladar a su hija a un centro especializado en el exterior. Una fundación de Estados Unidos ofreció ayuda a Martínez para que su hija pueda ser evaluada en ese país.
En julio del año pasado, después que Militza retornara a Nicaragua, sin que a su madre se le explicara correctamente lo sucedido, la directora de la Escuela Latinoamericana de Medicina en Venezuela, Sandra Moreno, le escribió un correo a esta donde le dice: que “no sucedió nada malo ni fuerte”, por tanto niega que la muchacha haya sido víctima de violación.
Desde mayo pasado el Cenidh solicitó a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) medidas urgentes a favor de Militza.
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