En una inusual muestra de poder pontificio, Benedicto XVI destituyó al obispo eslovaco Bezak de Trnava, informó ayer el Vaticano, y aunque no se ofrecieron razones al respecto, los reportes noticiosos italianos dijeron que los problemas en la diócesis eran administrativos.
Cuando los obispos se meten en problemas —por cuestiones morales o administrativas— el Vaticano suele presionarlos para que renuncien, pero el Papa está cada vez más dispuesto a retirar obispos que se niegan a renunciar. En el último año ya había quitado a tres más.
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