Matthias Dietrich (*)
En la columna de RSE del mes de junio, comentamos sobre la necesidad de cambiar nuestras actitudes si queremos garantizar que en el año 2050 todos los habitantes del planeta puedan no solo vivir, sino vivir bien en un mundo mucho mejor.
La pregunta es: ¿Hay posibilidades de eso tomando en cuenta que cada vez existen menos recursos y que nuestras necesidades están creciendo?
Sí, hay posibilidades, pero para eso no podemos seguir ensuciando las aguas, cortando árboles, botando y quemando basura donde sea. Cada uno de nosotros tiene gran parte de responsabilidad de todo eso y hasta la fecha no cumplimos muy bien con este compromiso.
En muchas ocasiones esperamos que sea el Gobierno el que resuelva todo, y es más que claro que conviene al Gobierno elaborar los marcos generales para la educación y para la realización de medidas necesarias, pero ningún gobierno puede cumplir con este gran cambio que necesitamos de manera independiente.
Si no entramos todos conscientemente en este proceso, no vamos a lograr lo que queremos y necesitamos. Si digo todos, es porque me refiero a los gobiernos, los ciudadanos, la sociedad civil y las empresas. Quien no participa en este proceso, asume una gran responsabilidad ante las generaciones futuras.
El sector empresarial tiene sus responsabilidades en este asunto, porque hay varias maneras de producir; se puede producir la energía eléctrica quemando petróleo y ensuciando el medioambiente o bien, se pueden dedicar a producir cada vez más energías renovables como lo hacen empresas que aplican nuevas tecnologías y trabajan con propios recursos.
Se puede mencionar proyectos de energía geotérmica, eólica, de biomasa, etc. Muchas empresas ya están en este camino y la organización renovable se ha dedicado a este trabajo.
Otro ejemplo es el uso de nuestros recursos naturales para la elaboración de productos alimenticios: se puede producir un litro de leche aprovechando más de 10 litros de agua o para el mismo litro de leche se puede aprovechar un solo litro de agua, como lo hace Centrolac.
Se puede producir carne y sus subproductos sin preocuparse mucho sobre el medioambiente o bien pueden dedicarse a inversiones en su propia empresa para limpiar las aguas negras después del proceso de producción, como lo hace El Nuevo Carnic.
Otro ejemplo es el programa de la empresa Oscaritex: de los deshechos textiles de su producción, hacen pastes para el baño. Claro tiene un programa de acopiar celulares en mal estado y reciclarlos. En Hidropónica de Nicaragua se producen chiltomas que no cumplen con los criterios para la exportación, una sabrosa mermelada. Industrial Don Pan, con su programa de manejo de desechos sólidos, reciclan papel, cartón, plástico y aluminio, que son generados en su proceso de producción de pan y en la cafetería.
Podríamos mencionar muchos más ejemplos y demostrar que en Nicaragua se puede llegar a ser cada vez más sostenible, produciendo más con menos recursos.
Esa es la tarea si queremos llegar a un mundo más sostenible. Pero como se ha dicho al inicio: la tarea es de todos y de todas, si no vamos juntos, uno solo no va a lograr nada.
*Director ejecutivo de uniRSE.
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