WASHINGTON/AFP
La Corte Suprema estadounidense dio ayer una formidable victoria al presidente Barack Obama al avalar, con cinco votos a favor y cuatro en contra, su reforma sanitaria, tras sentenciar que es constitucional exigir a todos los ciudadanos que contraten un seguro médico como lo establece la Ley de Salud Asequible (ACA).
500,000 hispanos se benefician de programas para jubilados y personas mayores.
09 millones de hispanos podrán obtener cobertura de salud como resultado de los costos menores y los subsidios en 2014.
32 millones de personas sin seguro serán beneficiadas con la reforma de salud
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La mayoría de la Corte Suprema decidió que sancionar a los estadounidenses que no compren un seguro médico puede ser considerado como un nuevo impuesto, y que el Congreso tiene potestad para promulgarlo. “La Constitución permite un impuesto de ese tipo, y no nos corresponde prohibirlo, o juzgar si es adecuado o justo”, explicó el presidente conservador John Roberts Roberts, cuyo voto fue decisivo.
La obligación de comprar un seguro médico, en un país donde 32 millones no tienen o no pueden permitirse cobertura médica, dividió apasionadamente a Estados Unidos desde la aprobación de la ACA en marzo de 2010. Los sondeos indican que una ligera mayoría que rechazan esa obligatoriedad, aunque aspectos de la ley, como los chequeos médicos gratuitos a cargo de las aseguradoras, son bien recibidos.
La mayoría de los magistrados votaron a favor de imponer límites a la ampliación del programa de sanidad pública Medicaid (para los más pobres), que cubre las necesidades médicas de 16 millones de pobres, por considerar que supone una carga excesiva sobre los Estados.

El republicano, Mitt Romney, prometió que abolirá la ley en su primer día como presidente, de ser elegido en noviembre. “‘Obamacare’ era una mala ley ayer. Es una mala ley hoy”, afirmó. Los líderes de la Cámara de Representantes anunciaron que votarán para revocarla el 11 de julio, aunque la revocación no tiene posibilidades de pasar al Senado ni de ser rubricada por Obama.
La ley obliga a las compañías de seguros a aceptar a cualquier persona aunque tenga problemas de salud, y permite a los jóvenes seguir inscritos en las pólizas de seguro de sus padres hasta los 26 años.
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