De niño recuerdo que cuando mi madre no me dejaba hacer algo o me quitaba algo que a su juicio podría hacerme daño, siempre me decía y cuidadito con hacerme un berrinche porque le va mal. Así que para mí la palabra berrinche es sinónimo de rabieta, pataleta o enojo. Todo ello producto de la frustración de no poder hacer nada ante la reprimenda recibida. Por eso califico como berrinche el discurso de Ortega en el acto a Carlos Fonseca, que aunque sus subalternos se empeñan en minimizar los efectos de la negación del waiver de transparencia por parte de los Estados Unidos, a él sí le interesaba porque conoce las consecuencias negativas para su gobierno.
Se me ocurre que el primer tropiezo lo tendrá con el canal interoceánico, ¿Quién querrá invertir 50 mil millones de dólares en un país calificado de corrupto? y que en el escalafón de riesgo país aparece por debajo de la posición 140, esto sin contar que siendo el país más pobre de América estamos ofertando el megaproyecto más ambicioso del siglo, en medio de la recesión más grande que afecta al mundo en la actualidad. Otro revés que recibiremos y que nos afectará a todos, lo veremos con el estancamiento de nuestro crecimiento económico, ya que sin inversión
extranjera nos será imposible crecer arriba del tres por ciento anual. En otras palabras seguiremos a la zaga del mundo viendo avanzar el siglo XXI por una ventana y esto no es culpa ni del gobierno norteamericano ni de la oposición, sino como lo ha repetido en varias ocasiones Eduardo Montealegre, responsabilidad exclusiva del señor Ortega.
En cuanto a las amenazas vertidas de que no permitirá que continúe el apoyo de organismos internacionales a las diferentes organizaciones no gubernamentales (ONG) esto también quiero verlo, porque según los datos que se manejan, más del setenta por ciento de las ONG existentes en el país son de tendencia sandinista y estas reciben una buena porción de esa ayuda. Esta situación ha despertado toda suerte de especulaciones entre la población, hay quienes apuestan a que Ortega no cederá y que continuará con su CSE corrupto, otros afirman que desenterrará al PLC y lo hará aparecer con unas cuantas alcaldías para legitimar una elección sin la participación del PLI, a esto último aspiran grupúsculos con ínfulas de partidos como el APRE, ALN, PALI, PUCA etc., y hay otros más retrógrados que ya comienzan a corear elecciones, para qué.
Mientras aquí debatimos sobre que hará Ortega. Fuera de nuestras fronteras destituyen presidentes por faltas que no llegan ni a la mitad de las que Ortega ha cometido contra nuestra Constitución, en cuanto al Alba, es evidente que ese espejismo creado con los millones del petróleo venezolano va en franco retroceso. En pocas palabras los astros se alinean lenta pero inexorablemente en contra del totalitarismo y nepotismo de Ortega. De la forma en que se maneje en lo sucesivo dependerá su futuro, el de su gobierno y el de sus seguidores. Situación que me hace recordar el régimen de Somoza, por lo que puedo asegurarles a los que no vivieron esa época, que cada día las actitudes y actuaciones de nuestro inconstitucional presidente, me parecen más somocistas.
El autor fue comandante de la Resistencia Nicaragüense y actualmente es miembro del PLI.
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