En las últimas semanas hemos conocido noticias sobre las lluvias torrenciales, el waiver y el anteproyecto de Ley del Gran Canal Interoceánico, que surge justo cuando las aguas están siendo agitadas por el viento que producen las narcocédulas al soplo de los narcodólares.
Sin duda que el desprecio por la opinión de los nicaragüenses les tiene sin cuidado, siempre envían los anteproyectos de ley importantes sin consultar a nadie, porque siempre se han creído los genios.
Ese proyecto de ley será aprobado porque ya fue ordenado y eso de las comisiones es solo para querer hacer creer que se cumple con la ley. Si hemos criticado a la presidente Chinchilla por su absurdo proyecto, cómo no criticar a este Gobierno por no tomar en cuenta a sus ciudadanos en una obra de tan gran magnitud y esperada desde hace décadas.
Ahora que se dice que la construcción durará diez años, Ortega debe estar planificando la inauguración de dicho canal, esto significa que no va a entregar el poder bajo ninguna circunstancia, no va a permitir que un gobierno neoliberal lo finalice e inaugure, lo mismo ocurrirá con el proyecto Tumarín. Pero sin duda que si fuera obra del neoliberalismo ya estuvieran las asonadas, el país incendiado pidiendo a gritos que se les escuche. Por el momento este anteproyecto estará en las comisiones el tiempo necesario, pero en cuanto las protestas se arrecien por las anomalías en los CED y CEM por parte del CSE para favorecer al orteguismo volverá a salir al tapete para distraer los reclamos neoliberales.
En diciembre del 2001 el gobierno saliente neoliberal interpuso la demanda ante La Haya contra Colombia, para recuperar cincuenta mil kilómetros cuadrados en aguas territoriales del mar Caribe, lo que los expertos han llamado la otra Nicaragua. El presidente saliente no quiso aferrarse al poder porque la Constitución no se lo permitía, fue respetuoso de la ley y no espero permanecer en el poder para esperar el fallo. Ahora Ortega celebrará ese triunfo con sombrero ajeno y por supuesto no dirá que fue un logro de un gobierno neoliberal.
Para los nicaragüenses el proyecto es de suma importancia por la cantidad de mano de obra que generará, pero sin duda Nicaragua no progresará porque sí hemos visto lo que ha pasado con la generosa ayuda venezolana, que ha servido para enriquecer a Ortega, (sino que le explique al pueblo de dónde saca dinero para adquirir medios de comunicación, hoteles, etc.), entonces qué podemos esperar, para qué hacerse ilusiones de que saldremos de la pobreza, es Somoza con distinto personaje.
La idea del Canal nunca ha dejado de ser ambiciosa, aún para los ticos, y sin duda lo aprovecharían para sacar mayor ventajas, sin tenerlo lograrían mayores beneficios, ellos que son expertos en destruir lo ajeno cuando no se lo pueden robar, están pidiendo que se les debe pedir sus observaciones, pero cuando dragaron el río Colorado para robarnos agua no nos pidieron observaciones, las consecuencias las sufrieron los pobladores del municipio de San Juan de Nicaragua al quedar inhábil el río para la navegación, en cambio los ticos crecieron económicamente.
El autor es coordinador de la Comisión Jurídica Red Managua, Coordinadora Civil.