Por Amalia del Cid
En los Juegos Olímpicos que se celebrarán este año en Londres, Nicaragua tendrá un único representante: Osmar Bravo, el muchacho boxeador que nació en la comarca Santa Fe, Nueva Guinea, a unos 280 kilómetros de Managua. Habla poco y sonríe menos. Por ahora está concentrado en su entrenamiento, pues este 4 de julio partirá rumbo a su destino.
::: ¿Desde cuándo boxeas?
Desde los 24 años.
::: Empezaste hace muy poco...
No había escuelas de boxeo en el campo, donde yo crecí.
::: ¿Sos bueno al pleito?
No, al callejero no.
::: Siempre tenés cara de serio, ¿hay algo que te haga reír?
Que me hablen de mi hijo.
::: ¿Y si te cuentan un buen chiste?
Me río. Para todo hay tiempo…
::: ¿Cuál es tu pasatiempo?
Leer la Biblia.
::: Pero de algún pecado capital debés ser culpable…
Quizá la lujuria… Veo a las muchachas bonitas.
::: ¿Lo sabe tu compañera?
Yo le digo que soy infiel, pero solo con la mente (ríe).
::: ¿A cuál boxeador nica admirás?
A Román (González), por su disciplina y humildad.
::: ¿No a Mayorga?
No. Y por todo lo contrario, por su arrogancia e indisciplina.
::: ¿Cuál ha sido tu locura más grande?
Irme de la casa. Dejar a la familia.
::: ¿Tu mayor virtud?
Mi disciplina.
::: ¿Y tu peor defecto?
No sé tapar nada cuando me hacen entrevistas. Siempre digo lo que es.
::: ¿Cómo se siente ir a representar a Nicaragua a los Juegos Olímpicos?
Es increíble, pero también es una gran responsabilidad. Siento que tengo al país encima.
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