Varsovia/Afp
Jugar un gran torneo como la Eurocopa conlleva para los jugadores duras sesiones de entrenamiento y partidos de máxima tensión que obligan a los futbolistas a calmar los nervios con todo tipo de actividades, juegos o momentos para el ocio.
Es por ello que en los hoteles de concentración se incluyen casi siempre zonas destinadas a estas cuestiones, para ayudar a los jugadores a estrechar lazos fuera del campo, pero los equipos también han acostumbrado a “liberar” unas horas a sus estrellas para que salgan de su jaula de cristal.
Ello ha permitido a jugadores como los de España o Francia, en sus respectivas ciudades de concentración jugar a los bolos, como plasmó en su perfil de una popular red social el centrocampista del Barcelona, Cesc Fábregas.
El propio Cesc disfruta también jugando al ping pong, especialmente contra su compañero del FC Barcelona y amigo Gerard Piqué, que colgó, también en internet, una fotografía del momento.
Esa mesa está en el hotel del equipo en Gniewino (Polonia), donde la mayoría prefiere dedicar tiempo a los videojuegos, haciendo “Eurocopas paralelas”, o los juegos de cartas, pese a tener un circuito de coches teledirigidos en el hotel, que no parece haber tenido mucho éxito.
Ver en la versión impresa las páginas: 10 B