“Carlos, el amigo que se quedó”

Recuerdos emotivos y cariñosos sobre Carlos Fuentes fueron compartidos por sus amigos cercanos. Sergio Ramírez y Claribel Alegría recrearon sus lazos de hermandad en episodios curiosos con ejemplos de humor, de cómo era el escritor mexicano, sus gustos, sus bromas y sus visiones del mundo.

Marta Leonor González

Recuerdos emotivos y cariñosos sobre Carlos Fuentes fueron compartidos por sus amigos cercanos. Sergio Ramírez y Claribel Alegría recrearon sus lazos de hermandad en episodios curiosos con ejemplos de humor, de cómo era el escritor mexicano, sus gustos, sus bromas y sus visiones del mundo.

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En julio, el novelista Ramírez viajará a París para visitar la tumba de su amigo en el cementerio de Montparnasse. La poeta Claribel Alegría describió a su amigo como un hombre “elegante, cortés, alegre y dicharachero” y dijo que “su muerte me tomó por sorpresa”.

Con la voz entrecortada, Alegría se despidió diciendo que aunque se haya marchado “se instaló en mi corazón y allí quedará para siempre”. Un concierto de la Camera Bach cerró el homenaje al autor de La muerte de Artemio Cruz . La actividad fue realizada en el Instituto Nicaragüense de Cultura Hispánica y apoyada por la Embajada de México.

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En el homenaje también participó Julio Valle-Castillo, quien destacó en el escritor al gran ensayista hispanoamericano. Y dijo conocerlo cuando de joven vivió en México y viajaba a Cuernavaca para visitar a su maestro Ernesto Mejía Sánchez, con quien Fuentes tenía una cercanía, “puesto que Mejía Sánchez preparaba las obras completas del maestro Alfonso Reyes, a quien Fuentes admiraba, por disciplina y discipulado”.

De esa cercanía de Fuentes con Nicaragua, Ramírez Mercado, rememoró los años de la revolución sandinista, cuando el escritor viajó a las zonas de guerra y se reunió con algunos comandantes y escritores, a quienes les transmitió sus impresiones.

Claribel Alegría cree que fue “uno de los hombres más democráticos” y “se enamoró de la revolución sandinista” en Nicaragua (1979-1990), sin dejar de ser un crítico.

Pero para Ramírez su amistad con el intelectual es “una historia de amistad mucho más vieja” porque “nos conocimos” en la década de 1960, cuando leyó el libro Aura y a partir de ahí nació su admiración.

De sus anécdotas también recordó la última vez que vio a Fuentes, almorzaron en un restaurante en Nueva York, el pasado 10 de abril, “y sin saberlo nos hemos despedido” con la promesa de un reencuentro en Palma de Mallorca, España, que nunca sucedió, dijo.

La actividad fue un desborde de cariño y admiración hacia el escritor mexicano, al que asistieron políticos, empresarios y admiradores de su literatura, entre ellos en primera fila, el poeta Ernesto Cardenal.

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COMENTARIOS

  1. Manuel Eugenio (Huelva-España)
    Hace 14 años

    Que lujo de encuentro tener juntos a Claribel Alegria, Ernesto Cardenal y Sergio Ramirez. Muchos paises quisieran tener a estos tres escritores por su talla humana y cultural.

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