Los observadores de la ONU se quedarán en Siria, pese al incremento de las hostilidades que llevaron a suspenderlas, confirmó ayer Hervé Ladsous, jefe de las operaciones para el mantenimiento de la paz de la ONU, tras una reunión del Consejo de Seguridad. Antes de la reunión, el secretario general de la ONU, Ban Ki-Moon, manifestó su deseo de que los 15 países miembros mantengan la presión sobre el régimen del presidente sirio Bashar Al Asad para que aplique el plan de paz.
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