Rodrigo Zuleta/Berlín/Efe
Es posible que se trate de los fantasmas del pasado o acaso sea el reflejo de una temporada que para él ha sido maldita aunque podría darle la vuelta en esta Eurocopa. En todo caso, tras la victoria ante Dinamarca, Bastian Schweinsteiger sorprendió el aparecer ante las cámaras de la televisión alemana dando muestras de una extraña melancolía.
Su rostro y el tono de su voz parecía los de alguien que acabara de salvarse de un naufragio y no los del líder del único equipo que ha hecho y hará pleno en la primera ronda de la Eurocopa.
“Sí, claro que estamos contentos”, respondió Schweinsteiger cuando el entrevistador le dijo que esperaba un poco más de emoción en sus respuestas tras haber logrado tres victorias, en tres partidos, en el llamado “Grupo de la Muerte”.
“Pero estoy agotado, tuve que correr demasiado y eso no tenía porqué haber sido así”, explicó.
El partido contra Dinamarca era extraño desde el comienzo. Tras dos victorias en la fase de grupos, sobre todo si son dos triunfos ante los equipos que se consideran más peligrosos, normalmente un equipo ya esta clasificado a la siguiente fase.
Sin embargo, no era el caso de Alemania. La victoria de Dinamarca contra Holanda había complicado las cuentas del grupo y, aunque el equipo ya se sentía clasificado, necesitaba al menos un punto para estar seguro y una derrota podía dejarlo fuera.
Lukas Podolski había dicho que era una sensación extraña no estar clasificado tras dos victorias y el seleccionador, Joachim Löw, admitió que desde el principio había sido un partido muy difícil porque no había nada que ganar y sí mucho que perder.
El transcurso del partido, y el del compromiso paralelo entre Holanda y Portugal, hizo que esa situación se agudizara. Alemania habría debido liquidar el compromiso en la primera parte con las ocasiones que tuvo, de las que solo una terminó en la red con el gol de Podolski.
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