Carlos René Ramírez
Nicaragua, nuestra querida nación, es la que más contradicciones tiene en el istmo o quizá a nivel continental, sobre todo en el aspecto político que es el ambiente que nos afecta a todos.
Algunas situaciones son propias de otros países porque naturalmente la condición humana es hasta cierto punto similar, ya que el hombre que fue creado por Dios a su imagen y semejanza y Él nos dio la facultad del raciocinio que nos conduce a poder escoger el camino amplio y agradable de las malas acciones, o el difícil, sinuoso y escabroso de las buenas actitudes dentro del comportamiento justo, moral y honesto.
El primer camino propicia la obtención de privilegios, gozo de bienes materiales, poder y soberbia que hacen del individuo una persona descollante y que sobresale entre los valores inmorales y despreciables del sector que cree tener el dominio del resto de los que practican el segundo camino de humildad y honradez ante Dios y los hombres.
El pueblo que observa, comenta y repudia, es el juez que a pesar de los escollos para poder expresarse libremente tiene la razón en este paradigma. Intentaré mostrar algunas paradojas que nos golpean nuestra conciencia y que quisiéramos que fueran erradicadas en el menor tiempo posible:
• Nicaragua es el único país que invariablemente hace ondear la bandera del partido político junto a la bandera nacional. Esto lo observamos en la era de Hitler con su svástica y sus funestos resultados. Ningún otro país en el continente lo hace.
• El empeño en diferentes épocas de gobernar dictatorialmente violando la Constitución y mangoneando los poderes para beneficio de sectores definidos contra la voluntad del pueblo.
• Despedir a miles de empleados públicos (23,000) y no pagarles sus prestaciones en actitud contraria a los derechos humanos y condenadas en la sagrada Biblia.
• Mantener enormes rótulos por todas partes con la fotografía del presidente, como testimonio del culto a la personalidad que ha caracterizado a hombres como Saddam Hussein, Gadafi y otros.
• Exaltación de lo cristiano pero manteniendo el Gobierno una pugna con la Iglesia católica.
• Mantener un procurador de los derechos humanos que defiende únicamente a los que considera afines a sus tendencias políticas.
• Pagar, por razones políticas, a miles de personas que nunca cotizaron un centavo al INSS millones de córdobas al año, y otorgar créditos a entidades que constituye un riesgo para los que han cotizado a través de años.
• Mantener a un presidente del Consejo Supremo Electoral que a todas luces es el hacedor de resultados fraudulentos a favor del partido en el poder y que sin sonrojo compra propiedades, aviones etc., y no tiene ninguna comparación con el doctor Mariano Fiallos Gil o la doctora Rosa Marina Zelaya, que como presidentes del CSE fueron honestos en sus funciones.
• Y muchas cosas más que están a la vista del pueblo nicaragüense.
El autor es cooperativista retirado