VIENA/AP
El ministro iraní del Petróleo minimizó hoy la creciente presión internacional sobre las exportaciones de crudo de su país, que según él no está afectando a Teherán, al tiempo que advirtió que el mundo necesita los combustibles de su país.
Rostam Ghazemi habló con los periodistas antes de que él y otros ministros de la OPEP participaran en una reunión marcada por las consecuencias de las rivalidades estratégicas y políticas entre Arabia Saudí, que practica un islam suní, e Irán, donde predominan los musulmanes chiíes.
Ambos países difieren en torno al nivel de producción que debería permitir la organización.
A Irán le gustaría que disminuya la oferta de petróleo en el mercado con el fin de que suban los precios, mientras que los saudíes llegaron a la reunión enfocados en aumentar la producción para que el crudo sea más accesible.
Muchos de los principales consumidores del mundo pasan serios apuros debido a una crisis económica persistente que podría verse exacerbada por cualquier decisión de inflar los precios del petróleo al recortar el suministro.
Las diferencias parecieron solucionarse en la reunión de hoy. Varios participantes sugirieron que la Organización de Países Exportadores de Petróleo, que cuenta con 12 integrantes, optaría por mantener el actual tope de 30 millones de barriles diarios.
Esa cifra sería una solución negociada entre el punto de vista saudí y el iraní.Pero los miembros de la OPEP suelen ignorar la cifra oficial —la producción diaria de los integrantes del organismo se encuentra ahora cerca de los 33 millones de barriles— y se espera que los saudíes y otros países, mantengan un exceso en su extracción de crudo con el fin de compensar cualquier escasez generada por las sanciones sobre el petróleo iraní.
En contraste, Irán enfrenta las perspectivas de tener que reducir su producción de petróleo, que le proporciona casi el 80% de ingresos en divisas.
Las sanciones que aplicó Estados Unidos por la negativa de Teherán de frenar su programa ya han afectado significativamente las exportaciones iraníes: de unos 2,5 millones de barriles diarios el año pasado a entre 1,2 y 1,8 millones de barriles ahora, de acuerdo con los cálculos de las autoridades estadounidenses.
Un embargo de la Unión Europea sobre el crudo iraní que empieza el 1 de julio estrechará el cerco.
El ministro iraní negó hoy que Irán esté pasando apuros por esto.
«Nuestras exportaciones siguen igual que antes», afirmó, y añadió que el embargo petrolero «no tendrá ningún impacto negativo sobre Irán».
El país, afirmó, tiene las mayores reservas combinadas de petróleo y gas. «¿Ustedes creen que el mundo puede ignorar esta energía?», dijo.
Cuando se le preguntó si la república islámica se verá obligada a vender su crudo a precios de profundo descuento debido a las sanciones, respondió: «Nunca».