Los jugadores de la selección española están encantados con las facilidades que les ofrece el hotel de concentración en el pueblo polaco de Gniewino. El complejo tiene dos salas de ocio y en una de ellas causa furor entre los futbolistas un Scalextric, una pista con pequeños coches teledirigidos. “Tampoco es que estemos jugando mucho al Scalextric”, dijo el delantero Fernando Llorente.
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