Los enfrentamientos entre soldados y rebeldes dejaron 36 muertos ayer, un día después que el presidente Bashar al Asad dijera estar dispuesto a poner fin “a cualquier precio” a la crisis del país que es abordada en una cumbre entre Rusia, su principal aliado, y la Unión Europea (UE), en la que el presidente de la UE, Herman Van Rompuy, urgió al presidente ruso Vladimir Putin superar las divergencias para evitar una guerra civil en Siria.
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