Tres heridas de machete en la espalda y una en el cuello, que casi lo decapita, más otra de bala, recibió el productor Santos Hilario Alaniz de parte de un grupo de entre siete y diez elementos armados de AK y pistolas, quienes llegaron a su vivienda el pasado jueves.
En la casa se encontraba Alaniz, sus cinco hijos, su esposa Segunda Arauz y un trabajador identificado como Pilar Antonio Flores. El productor y sus dos pequeños, de 10 y 13 años, murieron en el acto, mientras que Flores falleció ayer.
El hecho ocurrió en la zona conocida como Las Quebradas, ubicada en la vía Siuna-Waslala. El forense Richard Larios Navarrete detalló que el niño de 13 años tenía perforación en el pulmón, causada por una bala que pasó de costado a costado, mientras que el pequeño de 10 años falleció producto de una bala que le impactó el corazón.
El doctor Larios Navarrete conoció los relatos de la niña de 11 años y la madre de esta, quienes se salvaron de milagro.
Asunción Alaniz, padre de Santos Hilario, se lamentó porque la Policía le había quitado desde hace un año una escopeta, pues asegura que con ella hubieran repelido el ataque a su familia. Él vive a 80 metros de la casa de su hijo.
Refirió que logró contar a unos siete armados, aunque la niña de 11 años dijo que eran 10, todos andaban con pantalón negro, algunos llegaron sin camisa y se identificaron como policías.
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La pequeña se escondió debajo de la cama, donde habían mazorcas de maíz, ahí aguantó picaduras de hormigas y zancudos.
Mientras, la señora Segunda Arauz, su niña de seis meses, así como otro de sus hijos, se escondieron debajo de la hornilla (un fogonero de barro que se utiliza para cocinar).
Cuando tuvieron chance corrieron hacia un matorral y lograron salvarse, aunque el niño tiene una herida en la pierna, que afectó los músculos.
A LAS 8:00 DE LA NOCHE
La madre de los niños dijo a las autoridades que eran las 8:00 de la noche del jueves. El señor Pilar Antonio Flores estaba dormido cuando alguien tocó la puerta y preguntaron por Santos Hilario Alaniz, a lo que respondieron que no estaba (pero sí estaba).
Acto seguido comenzaron a rafaguear la vivienda, por lo que Santos Hilario tomó un machete, abrió la puerta de la casa y logró herir a uno de los delincuentes, pero estos respondieron.
Alaniz pidió clemencia, pero sus agresores le decían que lo iban a matar, por lo que acto seguido se acostó en la cama y les dijo que hicieran con él lo que quisieran. Fue en ese momento que los delincuentes aprovecharon para matarlo.
La Policía aún no ha dicho nada sobre los crímenes, ni tampoco se ha pronunciado sobre el motivo por el cual sujetos desconocidos acabaron con la vida de otro ciudadano, que fue encontrado el pasado viernes en la pista de Siuna.
Asunción Alaniz, padre de Santos Hilario, se lamentó porque la Policía le había quitado desde hace un año una escopeta, pues asegura que con ella hubieran repelido el ataque a su familia. Él vive a 80 metros de la casa de su hijo.
Refirió que logró contar a unos siete armados, aunque la niña de 11 años dijo que eran 10, todos andaban con pantalón negro, algunos llegaron sin camisa y se identificaron como policías.
Ver en la versión impresa las páginas: 4 A
