CIUDAD DEL VATICANO
El Papa Benedicto XVI defendió ayer a sus colaboradores más cercanos y fustigó a los medios de comunicación por ofrecer una “imagen deformada” del Vaticano, tras el escándalo por la filtración de documentos reservados y la detención de su mayordomo Paolo Gabriele.
En su primera declaración sobre el caso, pronunciada tras la audiencia general ante miles de peregrinos, el papa manifestó que “se han multiplicado hipótesis totalmente gratuitas, amplificadas por algunos medios, más allá de los mismos hechos, dando una imagen de la Santa Sede que no se corresponde con la realidad”.
Según la prensa italiana, tres funcionarios laicos están involucrados en el robo de los documentos. El diario La Repubblica sostuvo ayer que fue el secretario privado del papa, monseñor Georg Gänswein, quien descubrió que el culpable de filtraciones claves era el mayordomo, tras leer el libro de Gianluigi Nuzzi, Su Santidad. Las cartas secretas de Benedicto XVI, donde acabaron publicadas los documentos internos y confidenciales filtrados.
Lo ocurrido “ha llenado de tristeza mi corazón”, pero “jamás he dudado” de que “la Iglesia es guiada por el Espíritu Santo” y de que el Señor “jamás le hará faltar su ayuda y la apoyará en su camino”, recalcó el papa con voz firme, y cuyas palabras, dirigidas a los religiosos del mundo que están desconcertados y preocupados, tienen como objetivo aliviar las tensiones dentro de los jerarcas de la Curia Romana.
Para muchos observadores y vaticanistas, las filtraciones buscan derribar al cardenal Tarcisio Bertone, secretario de Estado y brazo derecho del papa, cuya declaración de ayer, especialmente la defensa a sus colaboradores es un claro mensaje de apoyo a Bertone, según el vaticanista Marco Tosatti.
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