Washington/EFE/AFP
Mitt Romney traspasó la noche del martes el umbral crucial en su carrera a la Casa Blanca, al alcanzar los 1,144 delegados necesarios para garantizarse la candidatura republicana en las elecciones de noviembre contra el presidente de Estados Unidos, Barack Obama.
Romney logró 91 de los 155 delegados que se repartían en las elecciones primarias de Texas, el segundo Estado más poblado del país, y los añadió a su cuenta de 1,066 representantes del partido dispuestos a respaldarle, según las proyecciones de la CNN.
Romney, que de llegar a la Casa Blanca se convertiría en el primer presidente mormón de la historia de Estados Unidos, se mostró “honrado y agradecido” tras alcanzar el hito. “Nuestro partido se ha unido con el objetivo de dejar atrás los fallos de los últimos tres años y medio”, dijo Romney en un comunicado.
Romney, que no realizó ningún mitin previo a las elecciones en Texas, cuenta con el apoyo de sus excontrincantes: el exsenador Rick Santorum y el expresidente de la Cámara de Representantes, Newt Gingrich.
El presidente Obama telefoneó ayer a Romney para felicitarlo y decirle “que esperaba un debate importante y saludable sobre el futuro de Estados Unidos, y le deseó al gobernador Romney y su familia suerte en la campaña que se avecina”, dijo el portavoz del equipo de campaña demócrata, Ben LaBolt, en un comunicado.
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