La Madre, Génesis de la vida
Los nicaragüenses como muchos otros alrededor del mundo celebramos con gran sentimiento en este mes de mayo el Día de la Madre nicaragüense, un momento verdaderamente emotivo y oportuno para ofrecer a la autora de nuestros días la gratitud y el cariño por habernos traído a la vida, un justo reconocimiento al papel histórico de la mujer en su mas alta jerarquía.
Con alguna frecuencia se nos cuenta que los griegos honraban a la diosa Rea con una gran celebración en su honor, que los romanos hacían igual con la diosa Cibeles y aun más, los ingleses 250 años antes de Cristo realizaban celebraciones en el cuarto domingo de mayo en honor a la madre.
Pero en América, en 1905, cuando Anna Jarvis de Gretton del Estado de Virginia pierde a su madre, altamente conmovida promueve en su país conmemorar el día de la madre, lo cual alcanza en 1912, cuando se declara el Día Internacional de la Madre, un testimonio que hoy se manifiesta en los claveles blancos y rojos, un significado semiótico colocado en el pecho para expresar la ausencia o la presencia de este ser tan querido que se ofreció para darnos la vida.
Madre es el nombre que se escribe con la luz de la estrella en la memoria de Dios, ella es el ángel sagrado que en el verde vergel del cielo donde nacen las áureas flores del amor, recoge sus aromas con el corazón para volcarlo luego al ser que atesora en sus entrañas.
Sagrado e inmenso amor perfilado con el trino del alba y la inmensidad del mar, ella es la mujer que por designios divinos es primero, perfumado jardín primaveral, luego compañera y enseguida la Madre que lleva en su alma la nobleza y comprensión para cumplir su delicada misión ante Dios y el mundo.
Ella es la de la caricia dulce y la mirada tierna, la del beso que de sus labios emana cual natural alborada de fragantes mariposas, y la de los brazos divinos que se abren generosos en el abrazo de cada día; finalmente es la que en la alegría como en la tristeza, ríe y llora; un bello contraste muchas veces como el de María de Nazaret, precioso cristal angelical de ternura y el más elocuente paradigma del amor y el dolor o como Agar soportando la dureza del desierto por amor al ser que lleva en sus entrañas.
Es así como ella sabe que este ser tan amado es un regalo de Dios y como tal, cuida de él y lo prepara con responsabilidad y cariño, nutre sus pensamientos de anhelos y esperanzas y con buen sentido de comprensión sabe también enseñar con su ejemplo.
Ella es la mujer que en el sitio de su alma tiene lumbre de diosa y virginal acento de cielo para ofrecer alegría y esperanza con la perdurable sonrisa que la primavera a su paso le impregno para que en ella florecieran los lirios y resplandecieran las perlas del rocío.
A esa Madre bella, dulce y bendita dedicamos con la transcendencia de un espíritu noble la canción de la lluvia que trae el verso azul hecho de cielo y se conjuga con la música del canto de las aves y el perfume de las flores.
Justo Pastor Ramos
Las madres de Los Pipitos
Es mayo, la tierra ya recibe gozosa las lluvias que fertilizan sus entrañas. El verde empieza a prevalecer en los campos y los cultivos se preparan para la futura cosecha.
Es mayo y en Nicaragua se rinde homenaje a una figura que encierra los más nobles sentimientos.
Es mayo y nuestro corazón late más fuerte por un ser especial. Tenía que ser en mayo el Día de la Madre nicaragüense pues como la tierra que nos alberga en su seno, la madre nos cobija con su amor y ternura.
Resulta más que necesario para la Junta Directiva Nacional de Los Pipitos transmitir a todas esas grandes mujeres sus muestras de cariño y respeto, pues sin ese amor maternal muchos de nuestros niños con discapacidad nunca hubiesen alcanzado sus metas.
Ustedes no solo son un ejemplo a seguir también son el corazón de esta causa y el motor que nos impulsa a no rendirnos y seguir defendiendo los derechos de nuestra niñez con discapacidad.
Se dice que solo una madre entiende el dolor que implica ver el sufrimiento de sus hijos, por muy sencillo que este parezca. Un pinchazo, una caída, una fiebre, una lesión, la burla, el rechazo, la falta de uno de sus sentidos o el no poder caminar, son razones suficientes para llorar y sentir el más profundo dolor, pero es aquí donde surge esa transformación admirable que convierte el llanto en esa fuerza interna que la hace sacar adelante a sus hijos.
Para nosotros esa energía, ese positivismo, ese espíritu de lucha es lo que nos llena el alma de gozo y nos hace despertar cada día con las ganas de hacer bien las cosas.
En nuestra Asociación hay valores claves que surgen de esa labor que cada mamá desarrolla con sus hijos. La constancia, la perseverancia, la lealtad, la humildad, el permitirse soñar lo vemos a diario en nuestras madres.
Cuánta enseñanza recibimos de ustedes mujeres extraordinarias. Cuánto amor, respeto y admiración nos despiertan y es por ello que resulta tan difícil expresar en un mensaje todo eso que para nosotros significan.
Estas líneas son insuficientes para demostrarles el profundo cariño que les tenemos, sin embargo, son la muestra palpable de que para Los Pipitos es motivo de orgullo contar con miles de madres que de una u otra forma están cambiando la realidad de la niñez y de la juventud con discapacidad en Nicaragua.
De las lágrimas a la esperanza, 25 años de conquista, es lema que en nuestro XXV aniversario de fundación hemos destacado. Y es que han sido 25 años de trabajo continuo y sabemos que gracias a su entusiasmo, dedicación y entrega nuestra Asociación seguirá haciendo historia en nuestra patria.
¡Que Dios las bendiga hoy y siempre, madres ejemplares de Los Pipitos!
Nidia Torres, Presidenta Junta Directiva Nacional Los Pipitos
Dijiste madre…
Madre, dijiste madre. ¿Sabes lo que significa sentir el milagro de la vida crecer dentro de la mía? No saber ni cómo eres y soñarte día a día, saber que estás en mi vientre porque crece con los días.
Nueve meses de quererte, de sentirte, de cuidarte, aquí dentro de mi cuerpo sin poder acariciarte.
Y naces mi pequeñito y me da miedo tocarte, no sea solamente un sueño y no quiero despertarme.
Madre, dijiste madre. ¿Sabes lo que significa sentir el milagro de la vida crecer dentro de la mía?
El trabajo que gustosa desempeño día a día para que puedas formarte y defenderte en la vida. El desvelo por las noches, cuando me quedo a cuidarte. La angustia de verte enfermo y no poder ayudarte. Poder detener el tiempo y que no te hicieras grande para seguirte cuidando y que nadie pueda dañarte.
Madre, dijiste madre. ¿Sabes lo que significa? Generalmente los poemas son dedicados a las madres. Yo escribí este con el deseo de plasmar en él, parte de lo que para mí significa el haber sido dotada de ese don maravilloso que Dios me concedió, el don de ser madre. No a todos se nos dio ese privilegio y si tú lo tienes, no pierdas la maravillosa experiencia de dar vida a partir de la tuya.
Rosibel Herrera
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