Me ha preguntado una joven lectora de esta columna que si ya he escrito sobre Artemisa y si es cierto que esta diosa de la mitología griega tiene que ver con el lesbianismo.
La respuesta es, por una parte, que sí he escrito antes sobre Artemisa, y por otro lado, al menos hasta donde yo conozco este mito no tiene nada que ver con las llamadas relaciones sexuales lésbicas. Inclusive, que yo sepa no hay casos de lesbianismo en la mitología griega, como sí los hay de homosexualismo.
Es cierto que las palabras que denominan o se refieren a las relaciones sexuales entre mujeres, como lesbiana, lesbianismo y lésbico, derivan precisamente del idioma griego. Se originan en el nombre de Lesbos, la isla griega de donde era originaria la famosa poetisa Safo, quien existió en realidad y se dice de ella que tenía amores y practicaba relaciones sexuales con personas de su mismo sexo. De allí pues que a los amores y relaciones homosexuales femeninas se les llame lesbianismo (por la isla de Lesbos), así como también se le conoce como amor sáfico, por el nombre de Safo.
Al parecer hay quienes suponen que el mito de Artemisa tenía que ver con el lesbianismo, porque ella no tuvo nunca amores ni relaciones sexuales con varones, ni dioses ni mortales. Pero tampoco los tuvo con hembras a pesar de que su cortejo estaba integrado por ninfas, a quienes se les asocia con la pasión sexual femenina desbordada y dieron origen al concepto de ninfomanía.
Pero las ninfas que acompañaban siempre a Artemisa eran niñas de 9 años, porque así lo dispuso ella misma cuando tomó la decisión de permanecer virgen para siempre. Artemisa, hija de Zeus y de Leto, era la diosa de la caza (que en la época de la antigua Grecia tenía una importancia vital). También se le tenía como protectora de los animales salvajes y los bosques y patrona de los partos, de la virginidad de las mujeres y de las doncellas. Y además, las mujeres solían invocarla para que les aliviara las molestias y enfermedades propias de su sexo.
Otra posibilidad de que se asociara a Artemisa con el lesbianismo, es el mito de Calisto. Calisto, nombre que según Robert Graves significa “la más bella”, era una hermosísima ninfa de los bosques que formaba parte del grupo de cazadoras que acompañaban a Artemisa cuando esta se dedicaba a tal menester. Zeus se enamora de Calisto y quiere poseerla sexualmente, pero esta lo rechaza por el voto de virginidad de las acompañantes de Artemisa. Entonces Zeus toma la forma de Artemisa y de esa manera logra acercarse a Calisto y violarla sexualmente.
Varios meses después, cuando Artemisa y sus compañeras de cacería van a bañarse en las aguas cristalinas del remanso de un río, al desnudarse Calisto la diosa observa su vientre abultado, pues había sido embarazada por Zeus. Artemisa expulsa a Calisto de su séquito, por haber violado la regla de virginidad y contaminar con su cuerpo mancillado la pureza de las aguas en las que se bañan las divinidades.
Después que Calisto alumbra a su hijo, al que llamó Arcadio, fue castigada por Hera, la esposa de Zeus, quien la convierte en una osa. Tiempo después, cuando Arcadio ya era hombre y se encuentra cazando en el bosque, mira a una osa que quiere acercarse a él y la mata, sin saber que es su madre. Entonces Zeus decide convertir a Arcadio en un oso y lo sube al cielo junto a Calisto, donde desde entonces forman las constelaciones estelares conocidas como Osa Mayor y Osa Menor.
El mito de Artemisa no tiene nada que ver con las relaciones lésbicas. Las mismas palabras lesbiana, lesbianismo, lésbico, derivan del idioma griego y se originan en el nombre de Lesbos, la isla griega de donde era originaria la poetisa Safo, quien existió en realidad y se dice de ella que tenía amores y practicaba relaciones sexuales con personas de su mismo sexo.
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